Para un melómano no era una opción faltar a su primera vez y última vez en noroeste del país cuando tenía 76 años para verlo en acción «quebrando barreras musicales». Ya era conocido como “El Hechicero” del jazz por sacar melodías de cualquier cosa que no sea un instrumento musical, desde un lechón vivo hasta teteras llenas de agua. Algo de esa magia vimos los que asistimos a su recital en vivo en el marco del Septiembre Musical tucumano.
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En la memoria permanecerá la magia de su improvisación en vivo, su alegría en escena, una entrañable personalidad como un músico que se planteó siempre diferente, desde su imagen. Este hombrecito pequeño, tipo duende con sombrero de cuero y camisa naif multicolor, en la cobertura de Calchaquimix lo bautizamos como el «Horacio Guarany albino», por su melena blanca y su espesa barba blanca, murió el sábado último a los 89 años.
Su última noche la pasó en el Hospital Samaritano Barra del suroeste de Río de Janeiro, donde falleció. Fue, es y será uno de los músicos más imaginativos, virtuosos y libres de la música del mundo. Nació en Alagoas y se formó como multiinstrumentista considerado por Miles Davis como “el músico más impresionante del mundo”.
Las razones de su deceso fueron naturales. Su último suspiro se produjo a las 20.22 del sábado 13 de septiembre y por “una insuficiencia multiorgánica”. Según un mensaje compartido por sus familiares en las redes sociales, Pascoal “ha fallecido rodeado de su familia y amigos músicos”.
“Con serenidad y amor, anunciamos que Hermeto Pascoal ha pasado al plano espiritual, dice el perfil del genio brasileño en Facebook. “En el preciso momento de su fallecimiento, su grupo estaba en el escenario, como a él le hubiera gustado: creando sonido y música. Como siempre nos enseñó, no dejemos que la tristeza nos domine: escuchemos el viento, el canto de los pájaros, el vaso de agua, la cascada; la música universal sigue viva”, detalla el mensaje.
Revivo su primera vez en el NOA con fotos y videos de esa noche, leyendo el comentario «Quebrando las barrera de la música» bajo la luna tucumana, cuando se presentó una sala repleta en el pintoresco y antiguo Teatro San Martín de Tucumán. Con lo delirante de su propuesta sin libreto ni repertorio, su recital se basó en la improvisación y sencillamente dejó fluir sus magistrales instintos para quebrar las barreras de la música, estilos y estructuras…
Hasta siempre hombrecito pequeño y multicolor. Me quedo aquí cada vez más solo, con tristeza pero también con la eterna alegría poder seguir disfrutando de tu enorme legado musical.







