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«Yerma» en tres dimensiones

En un lustro la producción del grupo NN ancla de manera explícita en las problemáticas socio políticas; más que historias a representar el grupo las recrea e interviene montando en ellas su discurso ideológico en relación a los desaparecidos, la dictadura, las ideologías decadentes, el estado de la juventud y ahora con “Yerma”- “Hijos del alma” se ocupa del mundo femenino, la maternidad y el aborto.

“Hijos del alma” por el Grupo NN

El grupo NN volverá a escena con “Hijos del alma”, una versión libre de la actriz y directora Nena Córdoba sobre la obra “Yerma”, de Federico García Lorca. Se repone el viernes 22 y sábado 23 de julio a las 22, en el teatro de la Fundación Salta (General Güemes 434).

  • «Hijos del Alma» es una versión libre de «Yerma» de Federico García Lorca. Por el grupo NN. Elenco: Belén Carballo, Rossy Toledo, Mariké Muñiz, Enrique Marini, Esteban Trejo, Guillermo Gerchinhoren, Gabriela Ojeda, Esteban Chilo, Samanta Marin y Celeste Guaymás. Dirección General y dramaturgia: Nena Córdoba.

Lo femenino, la maternidad y el aborto

El ejercicio de la dramaturgia de NN se imbrica en la palabra de otro, o sea se textualiza atravesando, ampliando, recreando, incluso reescribiendo, la palabra de algún autor consagrado. La forma en que NN dice lo suyo es a través de consensos- a la manera de una cita de autoridad, yo diría de una cita de oportunidad- y manifiestos agregados al corpus. Como cuando a un expediente se le van agregando fojas. De la misma manera el grupo- inicialmente de adolescentes- agregó adultos en virtud de sus necesidades de producir y de irse instalando en el campo teatral salteño, se trasladó del interior a la capital y ahora se anima a hacer emerger su ideario político usando como sustrato y trampolín la poética lorquiana.

“Yerma”: La versión clásica de esta tragedia rural de Federico García Lorca ha sido ampliamente representada desde su debut por la Cía de la mítica actriz Margarita Xirgu en 1934. La obra narra la infelicidad de Yerma, una joven campesina atravesada por el deseo y el mandato de la maternidad intramatrimonial. Deseo que termina llevándola a la tragedia.

Quienes no han accedido a un resumen o lectura de Yerma pueden perderse en esta versión de la actriz Nena Córdoba, ya que en el montaje (hablo de montaje al estilo cinematográfico) de los discursos- el de Lorca y el de NN- se ha incorporado matices de significación nuevos y se ha triplicado a la protagonista mostrándola en tres posibles planos.

La campesina ama de casa Yerma se conserva en un primer tramo del relato escénico pero en el tránsito de su pena se va convirtiendo en una defensora de la niñez desamparada y activista de los derechos femeninos. Se construye ante nuestra mirada una mujer con tintes épicos, que se nutre del imaginario y traslada esas imágenes al público de forma manifiesta. Luego Yerma se vuelve a desdoblar en una tercera Yerma que se distingue por la cargazón declamativa y melodramática con que se construyó el personaje.

Esta podría ser La Mujer idealizada para el discurso de Nena Córdoba, pero el lugar desde el que habla es el “la loca” y se la recluye en un manicomio donde su palabra se desautoriza socialmente. Tres actrices –Belén Carballo, Rosana Toledo y Mariké Muñiz- se relevan en la interpretación de las posibilidades femeninas de Yerma. La estructura circular del relato escénico pretende mostrar la evolución de la figura femenina y la forma de ser mujer en los diferentes tiempos. Desde ese punto de vista se destaca en la interpretación la joven actriz Belén Carballo.

Se trata de una versión de Yerma algo pretenciosa, que persuade sin filtros con imágenes, coreografías, melodías, efectos lumínicos inclusive el vestuario se recarga de simbolismos. Se apela a la conciencia social, dejando en evidencia los problemas que tematiza. Se trata de un teatro de denuncia al estilo setentista remixado con la identidad local y haciendo uso de procedimientos y recursos que re significan y actualizan o localizan lo que se quiere decir. Los niños de la calle, el aborto, la militancia política, la justicia social, el derecho a la igualdad son los temas evidentes de la obra. La historia de García Lorca es el perfecto trampolín a esas preocupaciones manifiestas en el hacer del grupo.

Yerma es l a joven recién casada que desea el hijo que justificaría su vida de casada, luego es la mujer que sin dejar de reclamar a su marido el bendito hijo que justificaría su vida de casada es también la mujer que se ocupa de los niños desamparados y que protege y lidera los movimientos antiabortistas. Y finalmente es la mujer que no se doblega ante la violenta negativa del marido y es la “loca” condenada, recluida que hace justicia por si misma en nombre de sus hijos del alma. En los tres planos del personaje, Yerma se siente atraída por Víctor, el joven pastor –Esteban Trejo- con el que protagoniza coreografías de manifiesta sensualidad.

La tridimensión del personaje es sostenida también con exquisita selección musical (flamenco, música nativa, tango y música urbana). O sea que hay toda una mixtura de lenguajes- vestuario, colores, melodías e incluso en los bailes. Se va pasando de un tiempo a otro, y de un espacio a otro con diferentes lenguajes pero la línea temática se continúa, se bifurca, se amplía pero dentro del mismo campo de sentidos.

La puesta en escena de “Hijos del alma” está construida con gran coherencia, hay todo un sistema de signos que están funcionando y causando los efectos buscados. Si la obra se propuso emocionar “Hijos del alma” emociona, si quería causar culpas, señalar, denunciar “Hijos del alma” incomoda. Pero molesta al estilo televisivo, el espectador se fastidia un rato por el estado de las cosas, se emociona y se identifica, voluntariza la necesidad de cambio pero al momento cambia de canal o se engancha en la publicidad. No se compromete o tiene un compromiso fugaz, sabe que se aliviará al final. El aplauso lo libera. Lo exculpa, lo ininputabiliza.

Casi todo lo que dice la obra se construyó a partir de clichés, imágenes y temas mediatizados, lugares comunes que desvían el efecto del reclamo a un lugar muy transitado ya, lugar que imposibilitan la reflexión o acción que aporta ciudadanía y humanidad.

De todas maneras la primera impresión de una función de estreno deja vacíos de lectura. “Hijos del alma” parece un nuevo manifiesto de NN esta vez metiéndose con las temáticas feministas y femeninas. Pero también con la maternidad y con temas polémicos como el aborto.

Si hay cosas flojas en esta obra debo señalar las partes musicales, extensas y con rebusques innecesarios a veces. La sensualidad seduce, la poeticidad cautiva pero tanto énfasis subestima al espectador y tantos bailes en los que además se hace mímica de la letra no aportan sino lo contrario. Para felicitar la perfomance actoral de Belén Carballo y Esteban Trejo, sobre todo éste último que es uno de los personajes que atraviesa todos los planos yermáticos y todos los tiempos de la obra.

El otro- Juan personificado por Enrique Marini– sostuvo un único gestus y desaprovechó las posibilidades significativas del hombre de la tragedia. Elogiable Esteban Chilo en el rol de “la vieja”y “lavandera”por la verdad con que asumió el trabajo.

Cronología de las producciones del grupo NN

  • 2007– Estreno y debut en JV González- Obra Los Sapos de la Memoria.
  • 2008– Obra: Garabarito de Manuel González Gil y La oruga, la mariposa y el hombre de Denise Almeida y Alejandra Gómez.
  • 2008-2009 – Obra Huérfanos funcionales inspirada en el trabajo de Sergio Sinay “La sociedad de los hijos huérfanos.
  • 2009– Obra: Limpiezade Carlos María Alsina.
  • 2010 Obra: Leales de Gloria Lisé y La cacería de Eduardo Pavlovsky.
  • Patricia Monserrat Rodríguez

    Críitica teatral

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