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Vox Dei, tributo a ellos mismos

Es una nube no hay duda/se mueve como una nube. Para Vox Dei es una carga no hay duda, llamarse Vox Dei a cuarenta años de su formación. Eso se sintió de una manera especial en el recital que ofreció el trío en Salta. No debe se fácil para ellos su gira por el país tocar los nuevos temas de su disco El Camino grabado en el 2005. En cada recital deben pasar ese difícil trance frente a una ansiosa platea que presiona y demanda los clásicos temas del grupo. Aun así, ellos van al frente a pesar de sus viejos tiempos de gloria. Cuando nadie quiere que se vayan ellos cierran su recital con el tema “Presente”: Todo tiene un final/ todo termina/ tengo que comprender/ no es eterna la vida/ el llanto en la risa/ allí termina…”


A las primeras muestras de ansiedad de su público el líder del grupo Willy Quirogadice: “Vamos a tocar los temas que todos ustedes llevaron en su corazón por tantos años, pero Vox Dei aun está en el camino. Creo que por respeto a ustedes y por respeto a nosotros, no podemos quedarnos en el tiempo, porque nosotros tenemos todavía mucho para decir…” Quiroga, disparó con estas palabras cuando sintió que su público lo presionaba pidiendo los viejos temas.

Esto sucedió apenas habían tocado un par de canciones de un recital en vivo por primera vez en Salta y para recordar. Con estas sinceras palabras la platea se tranquilizó y el grupo pudo tocar algo más tranquilo varios temas nuevos, que son parte de su último álbum que tratan por todos los medios de difundir, aunque sin muchos resultados.

Así se escucharon con buen sonido y por suerte alguna predisposición del público, temas elegidos de entre sus 18 históricos discos. Algunos de ellos de La Biblia según Vox Dei, obra que marcó todo un hito en la historia del rock argentino y se convirtió en su máxima creación. También de otras placas como: Jeremías pies de plomo, Cuero Caliente y La nave infernal. Los temas más añorados: “Es una nube, no hay duda, El regreso del Dr. Jeckill, Azúcar Amargo, Quiero Ser, La profecía, Libros Sapiensales, Sin separarnos más, Presente, y entre ellos, varios de su último CD “El Camino”.

Hoy la nostalgia está a la orden del día. Es un negocio cíclico que vuelve cada tanto. Y ese tiempo llegó y está en pleno apogeo. Ocurre por la falta de nuevas propuestas, por la ausencia de creatividad. Los nuevos grupos no están mostrando nada nuevo. Sino todo lo contrario. Están abocados a tocar “covers”, al “tributo”, a clonar a grandes leyendas. A decir verdad, están en la copia, en el plagio, en la imitación, burda y grotesta, disfrazada de “tributo”.

Esto tiene que pasar, seguramente. Pero los que realmente valoramos el arte, la creatividad, la originalidad, preferimos toda la vida, concurrir a escuchar a un grupo original como Vox Dei formado en 1967, que cumplió dignamente su labor musical sobre el escenario del Teatro del Huerto.

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Aunque sus temas nuevos no lograron ese espíritu de sus viejos temas, se escuchó a un Willy Quiroga con una fuerza, voz y carisma intactos. A un guitarrista como Carlos Gardellini (incorporado al grupo en 1992), histriónico, lírico con su instrumento, tocando con una pasión envidiable los acordes de cada uno de los clásicos temas como si tuviera una partitura en sus manos. A un Ruben Basoalto con el poder de su batería yendo al frente con denodados bríos. Willy y Rubén, los integrantes originales luego de la ida de Ricardo Soulé para encarar su proyecto solista, se reunieron hace varios años para tocar nuevamente.

Y gracias a Dios que lo hicieron y programaron esta gira que les está dando buenos resultados. Este éxito, en cierta forma atribuido a la nostalgia, se lo merecen ellos más que los cientos de clones que están acechando en el camino como buitres, listos para robar y sacar réditos económicos de la nostalgia y de un estilo original que Vox Dei cimentó con tanto esfuerzo marcando una época fuerte del rock argentino.

Desde 1970 a casi cuarenta años de su primer disco “Caliente”, este “power trío” aun sigue vivo con exitosas presentaciones en todo el país y también en Bolivia.

Sabemos que tienen una pesada carga en sus hombros difícil de llevar en estos tiempos melancólicos. Pero lo invalorable es que a la par de rememorar junto a su público siguen componiendo firmes, tocando sus temas inéditos, entre los clásicos inevitables.

Aun contra la corriente, ensayan las nuevas composiciones con una respuesta tibia del público, pero según ellos es la única forma de saber cuales pueden ser editados en un nuevo trabajo previsto para el 2007.

En conclusión, el recital del viernes 16 de junio en el teatro del Huerto, se escuchó a un Vox Dei que por suerte no quiere quedarse en el tiempo. La leyenda sigue viva, de pié girando por el país en su poderosa “nave infernal” contra viento y marea.

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