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Una mujer, el mismo infierno

El grupo El cofre, integrado por Luciana Rajal, Graciela Cruz y Cristian Villareal ha reestrenado su obra Como si fuera esta noche.
El sábado 20 de junio a las 21:30 horas y el domingo 21 de junio a las 20:30 horas, vuelve al escenario de la Fundación Salta (General Guemes 434).

«Como si fuera esta noche”

El discurso femenino ha tenido múltiples abordajes en materia teatral, trabajar lo femenino se ha convertido en una especie de caballito de batalla que en el imaginario de los grupos asegura la taquilla y el interés. En nuestra provincia se han venido dando estas manifestaciones desde hace mucho tiempo.

Y si, siempre es bueno escuchar lo que las mujeres dicen. El texto de Gracia Morales trabaja sobre el tema del abuso y la violencia hacia la mujer, pero más que nada muestra a una mujer encerrada en su rol de víctima, destinada a decir siempre lo mismo, a repetir los lugares comunes- no por ello menos crueles y e injustos- de esta clase de experiencias por la que transitan más mujeres de las que conocemos en las crónicas policiales.

La problemática se aborda con una simpleza escénica que atenta contra el trabajo, el espacio esta vez [[Anteriormente el grupo había presentado el trabajo en la Sala A Holver Martínez Borelli del Centro Cultural de la Unas y el espacio reducido provocó un efecto que benefició a la obra.]] aleja mucho la situación de los espectadores y la convierte en un espectáculo que no implica al otro.

La deliberada emotividad con el que fue abordado, el registro actoral monótono y sin matices de la madre, la austeridad de recursos sonoros y lumnícos, la dinámica ralentada, la ausencia total del humor, los objetos no aportan riqueza a la producción.

La actuación y el crecimiento profesional que viene mostrando Luciana Rajal hacen que la experiencia sea más positiva. Las actrices ponen desde sus posibilidades el cuerpo al trabajo, buscan las resonancias poéticas en una fábula que los medios y los acontecimientos sociales han gastado; la estructura propone un juego inicial muy rico que rompe con la linealidad narrativa y expresa desde la nostalgia, la culpa, la duplicación de experiencias tan propia de las mujeres. El texto propone y demanda otra dirección y mayor intimismo. De lo contrario sigue apoyándose en la creencia de que hablar de mujeres y golpear bajo asegura público. Y las mujeres merecen más que eso. (P.M.R.)

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