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Noche sinfónica romántica…

Liszt es virtualmente el inventor del poema sinfónico; forma musical
en donde el aspecto literario u otro recurso extramusical provee de
basamento narrativo para las ideas musicales en un solo movimiento
orquestal.

…con más promesas que realidades

Concierto inaugural: Liszt: Los preludios, Concierto Nª 2 para piano y orquesta
Mussorgsky, Cuadros de una exposición
.

Franz Liszt compuso casi trece poemas sinfónicos con un original ordenamiento de palabras apoyadas en la música, siendo un auténtico creador y maestro del género. Su lema fue: Renovar la música mediante su conexión interna con la poesía. (‘Música sinfónica y música de cámara’ de Alfred Einsten). Su meta fue que la música debía ir en busca del parentesco con la poesía y del espectro tímbrico de la orquesta con la voz humana. Todos los recursos de la orquesta lisztiana poseen basicamente de un enfoque exclusivamente literario.

‘Los preludios’ (1845) es un comentario musical de Liszt sobre ‘Nuevas inspiraciones poéticas’ de Alphonse de Lamartine e intenta describir la vida de un hombre desde su juventud enamorada hasta la dura realidad de la autoaceptacion. Tres notas proveen el principal material motivico, que en manos de la inventiva del compositor se permutan y transforman teñidos de diferentes emociónes.

Luego aparece otro motivo que tiene una filiación distante con el primero, y que
obra a manera de contraste con el anterior. La obra finaliza con las tres poderosas notas del motivo de apertura. La interpretación evidenció la intención de alcanzar un gran vuelo poético, con algunos timbres destemplados en los metales, sonido bello de los violonchelos en la primera sección lírica, que alcanzó poco a poco un equilibro entre los aspectos introvertidos y los épicos, expuestos con sentida emoción.

Luego fué el turno de Juri en el piano y el Concierto Nª 2 de Liszt. Algunos musicologistas han visto, algo que comparto, que esta obra es en realidad un poema sinfónico para piano. Apthorp escribe » la vida y las aventuras de una melodía». Descripción apropiada ya que la totalidad del concierto deriva de la melodía que se presenta al inicio, y que durante los 20 minutos siguientes sufre
todas las transformaciónes y variaciónes imaginables.

El comienzo en las manos de Juri tuvo un caracter intimo primero con las filigranas de arpegios que completan a las cuerdas y luego discurriendo en una
larga y melancolica melodía. El piano culmina con una dramática llamada que es tomada por la seccion de metales en la orquesta. Aqui Juri se lució en la dificil sección que tiene cascadas de octavas y pasajes de tremendo virtuosismo. Se arriba al climax, luego de la bella seccion entre cello y piano, por cierto de
lo mejor del concierto y muy bien lograda.

El piano encara otra variacion melódica, finalizando con una escala descendente. Los acordes plenos y potentes del piano , más la sección de metales tocan juntos, la intensidad es cada vez mayor, con furiosas octavas, desembocando en una especie de marcha. Gradualmente asistimos a la aparición de los vientos, ajustados y afinados, salvo algunas notas destempladas, finalizando el pasaje con una cascada de cristalinas notas.

El final tipico de Liszt es con fuegos de artificio y orquesta a pleno. La interpretaciónde la orquesta tuvo robustez, pero con variados problemas ritmicos de ensamble en varias secciónes, producto quizás de la falta de mas ensayos, que le restaron claridad y continuidad a los temas. La interpretación en general tuvo falta de profundidad en algunos puntos pero fué espectacular y emocionante, con enorme brillantez.

No fué un Liszt que conmoviera. Para el bis Juri nos obsequió al mejor Debussy, filigranado, blando, tierno, terso y transparente, mostrando perfecto dominio de los matices más minimos. Para la segunda parte se preparó Cuadros de una Exposicion. La versión tuvo buenas intenciones sobre todo en las secciones de orquesta completa, volcada en la espectacularidad, la belleza sonora, y la grandilocuencia. Pero observamos una lectura general lenta y y flácida que logró que el discurso se fuera deshilachando poco a poco.

Hay mucho por mejorar, pero la orquesta posee material de sobra para realizarlo. Desde la batuta flexible, con gran dominio de la agógica y una notable plasticidad, hasta los músicos que han hecho gala cuando se los exigío de cálidez en las partes líricas y brillantez sin grandilocuencia en las épicas, es nuestra espectativa que las producciones con el pasar de los conciertos puedan lograr que nos acerquemos a la excelencia de los resultados.

  • Magister Pablo Alejandro Sulic

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