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Matamoros, dinastía del Son cubano

El Septeto Matamoros, continuador de la dinastía iniciada en los años 20 por Miguel Matamoros, prócer indiscutido de la música cubana, regresa a Salta. Los cubanos que se proyectaron al mundo al ritmo del Son y la salsa caribeña, actuarán en esta capital el viernes 16 de noviembre, en la Sociedad Española, Balcarce 653, desde las 22. El grupo, que desde los ’90 es referente de su país desde la edición mundial de sus cinco CDs- presentará ”Ya llegó Matamoros”, su último trabajo pronto editado en la Argentina.


Sones, boleros, rumbas y guajiras, algunos de los ritmos que transita el septeto integrado por voces guitarra, contrabajo, triple, percusión y trompeta, el grupo recrea las distintas formaciones que desde 1925 liderara el célebre autor de «Lágrimas Negras».

Miguel Matamorros es una personaje viviente al repertorio y obra de la musica cubana. El grupo viene con una propuesta interpretativa nueva cargada de sonidos más contemporáneos y una singular creatividad. Para su actuación en Salta estarán acompañados por la pareja oficial de baile «Sensación Habana».

Los integrantes de la banda que sale de gira son: Emilio P. Matamoros (Percusión, dirección general); Rubén P. Matamoros (Tumbadora); Raúl Pérez (Voz, percusión); Damián Romero (Guitarra); Alexander Cosme (Requinto); Yoedis O’Connor (Contrabajo, dirección musical); Fernando Samuel (Bongoes); Ulises Ladron (Trompeta); Luis A. González (Voz, percusión)

En cuanto a la historia biográfica de Miguel Matamoros, se sabe que nació en 1894. Hoy es considerado el primer compositor e intérprete del son cubano de trascendencia, por la popularidad de sus versiones al frente del Trío Oriental, formado alrededor de 1920.

En un barrio de Santiago de Cuba a los siete años, el futuro prócer de la cultura cubana asombraba a músicos y vecinos con sus improvisaciones en la armónica, a la que pronto sumó la guitarra. Durante los años en que por las calles sonaban las habaneras y otros ritmos principalmente africanos y españoles que estuvieron en el origen del son, la música popular cubana por excelencia.

En 1910 Matamoros publicó su primer canción, titulada «El consejo», y en 1918 creó el Trío Oriental, que a partir de 1925 se llamaría Matamoros, ya junto a los legendarios Ciro Rodríguez en percusión y Rafael Cueto en guitarra.

En 1928 el grupo se traslada a La Habana, y alentado por la popularidad local ese mismo año viaja a los Estados Unidos, donde graba su primer disco para la RCA Víctor, con los temas «El que siembra su maíz» y «Olvido», que llegó a vender 60.000 copias, un récord para la época.

Entre los rasgos interpretativos más característicos del Trío se cuentan la riqueza de los arreglos vocales y el papel protagónico de la guitarra solista -a cargo de Matamoros-; aunque se considera el mayor legado del músico la idea de reunir en sus canciones la emotividad melódica del bolero y el empuje rítmico del son. El clásico «Lágrimas negras», que dio la vuelta al mundo en incontables versiones es tal vez el ejemplo más acabado.

En años sucesivos, las inquietudes musicales de Miguel Matamoros se plasmaron en distintas formaciones, tales como el Septeto, el Cuarteto y el Conjunto Matamoros. Hacia 1940, y ya en la cima de su fama, el compositor sufrió una afección vocal que lo llevó a incorporar otros cantantes al conjunto, entre ellos el célebre Beny Moré y Francisco Repilado, conocido como Compay Segundo.

Otros de sus títulos que las décadas convirtieron en clásicos son «Promesa», «Son de la loma», «El paralítico», «Veneración», «Te picó la abeja» y «Besos discretos».

En 1937, el Trío Matamoros se presentó por única vez en Buenos Aires, como parte de una gira que también incluyó Córdoba, Rosario y Mendoza, y en cuyas actuaciones llamaba la atención de los argentinos «El Huerfanito», único tango de Matamoros.

En 1960, un emotivo y masivo programa especial de la Televisión Cubana sirvió como definitiva despedida del Trío Matamoros. Miguel Matamoros murió el 15 de abril de 1971.

Sus hasta ahora cinco CDs incluyen el muy exitoso «Buenos Aires» de Matamoros, donde el grupo realiza su personal aproximación al tango. El que ahora se edita en Argentina es el segundo, titulado «Nuestra herencia» y que tiene como invitados a varios de los mayores cantantes del son tradicional cubano.

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