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¡Maestro tóquese una del Cuchi..!

A qué llamamos identidad cultural. Surge a partir de la diferencia con lo «otro». Serían entonces «todos aquellos rasgos culturales que hacen que las personas pertenecientes a un grupo humano y a un nivel cultural se sienten iguales culturalmente». Y nuestra historia, pilar fundamental mediante el cual se ligan los hechos del pasado y sus significados con el presente, vuelve permanentemente a recordarnos de dónde venimos y quiénes somos. La identidad cultural es como una huella dactilar. Es lo que nos diferencia, lo que nos hace únicos, lo que nos ha tocado tanto construir y preservar.


La semana en que cambió la historia, comenta un historiador, reflexionando sobre aquel 25 de mayo de 1810. Y yo recuerdo, quién no, de cómo nos cambiaba la vida a nosotros cuando niños, la semana del 25. Año tras año la «Fiesta de la Patria» iba mudando de vestidos sobre nuestros cuerpos y nuestras almas alborotadas por festejar aquello que representaba un orgullo, aunque no entendiéramos del todo lo que significaba representar en el patio de la escuela, con todo el fervor patriota de nuestros pequeños corazones de niños, aquella gesta, aquel ¡viva la Patria!, aquel sentirnos parte del mismo territorio, con los mismo colores, revalorando nuestras costumbres, entonando una música parida desde las entrañas mismas de la identidad cultural.

Así, en esos cálidos actos escolares algunas veces me tocó ser la empanadera (empanadas calientes, que queman los dientes), otras veces me tocó ser quién repartía las cintas celestes y blancas (French y Berutti reparten, cintas celestes y blancas, son los colores del cielo, con nieve de la montaña) Hasta un negrito que vendía escobas fui (yo soy el negrito fino, que viene de la ciudad).

Y la música. Infaltable, no podía estar ausente en esos actos. Siempre sonaban zambas y bailecitos, o el infaltable Pericón Nacional que las maestras, con santa paciencia nos hacían practicar día y noche (un dos tres, un dos tres). La música, la más viva expresión de nuestro pueblo. La música, testimonio del sentir más profundo. Nuestra música.
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Conquistados y avasallados

De muchas maneras, siempre estaban presentes aquellos rasgos tan propios de nuestra historia que quedaron grabados en los años de la niñez en los sucesivos 25 de mayo que nos tocó vivir y en los que siempre vivábamos a la Patria, la tierra de uno.

Los llamados «sucesos de mayo» tuvieron que ver con nuestro propio destino de país y con nuestra preciada independencia. Cuando el virrey es destituido y se crea un nuevo gobierno, aquellos patriotas de mayo estaban comenzando a derribar el antiguo dominio que tenían los reyes españoles sobre nosotros, sudacas ya desde hacía 300 años, por el simple y terrible hecho de haber sido conquistados, más bien avasallados.

Pero la semana de mayo fue el comienzo de este cortar lazos, de este deseo profundo de surgir en el mundo como una nación independiente, con mucha sangre derramada y con rasgos que nos fueran propios, esto es, con una identidad cultural.

Veamos pues, a qué llamamos identidad cultural. Surge a partir de la diferencia con lo «otro». Serían entonces «todos aquellos rasgos culturales que hacen que las personas pertenecientes a un grupo humano y a un nivel cultural se sienten iguales culturalmente». Y la historia, pilar fundamental mediante el cual se ligan los hechos del pasado y sus significados con el presente, vuelve permanentemente a recordarnos de dónde venimos y quiénes somos.

La identidad cultural es como una huella dactilar. Es lo que nos diferencia, lo que nos hace únicos, lo que nos ha tocado tanto construir y preservar.

Concierto Patriótico

Bueno, esto que parece un discurso en un acto escolar, es mas o menos una introducción o un extenso prólogo, si les parece, para demostrar mi profunda indignación y sorpresa insostenible al conocer el contenido del programa de la Orquesta Sinfónica de la Provincia de Salta brindó una «Gala Patriótica especialmente preparada para la ocasión», a saber:

a) Peer Gynt, Suites 1 y 2 de Edvard Grieg (compositor noruego, siglo XIX)

b) Ave Verum Hábeas K 619 de Mozart (compositor austríaco)

c) En las Estepas de Asia Central, de Alexander Borodin(compositor ruso)

d) Danzas Polovetsianas de la Opera del Príncipe Igor, de Alexander Borodin (idem)

«Gala Patriótica», ostentaba el anuncio ¿De la Patria de quién? ¿Nadie le explicó al Maestro Felipe Izcaray que Salta tiene su propio repertorio musical, al igual que la Nación Argentina? ¿Nadie le contó que el 25 de mayo es una fiesta patria? ¿Es posible que en esta tierra gaucha tengamos que escuchar melodías de los fríos rusos, noruegos y austríacos para celebrar el comienzo de nuestro ardiente grito de libertad?

La Orquesta Sinfónica, que tan cara nos sale a todos los salteños, es sabido que tiene prestigio nacional, que es la número 1, que sus músicos son excelentes. ¡Pero que se adapte un poquito a las circunstancias!

Seamos un poco comprensivos, el maestro Izcaray puede pecar por foráneo, pero hay una secretaria de cultura que si bien es cordobesa quiero creer que sabe lo que conmemoramos un 25 de mayo, tienen una Clara Adela que puede asesorar un poco, debe haber algún salteño por allí que piense como yo ¿o nunca asistieron a un acto del 25?

Qué porros son. Probablemente, tampoco sepan lo que es la identidad y me arriesgo a sospechar que de cultura local andan bastante flojos.

La brújula de la cultura

El historiador Cardoso de Olivera dice «que la identidad pasa a desempeñar el papel de una brújula que posiciona al grupo en mapas cognitivos u horizontes colectivamente construidos». Concluyo en afirmar que la brújula que se ha impuesto desde la secretaría de cultura provincial hace rato que mira para cualquier lado y sondea su inserción en un horizonte más bien lejano, digamos cerca de las estepas de Asia Central, en los dominios del príncipe Igor.

Por ello, la Gesta del 25 de Mayo salteño, se vio deslucida, absurda desde la cultura oficializada que solo volvió a demostrarse a sí misma, y a un pueblo que parece no querer saber de qué se trata, que aquellas cadenas que los revolucionarios creyeron romper hacen casi 200 años para comenzar a ser ellos mismos, aquí en Salta están bien fortalecidas.

Por supuestos que no me refiero a la calidad musical de los compositores e intérpretes aludidos. Esta nota tiene la pretensión de hacer un planteamiento cultural y lógico. Porque ¿ustedes creen que para su conmemoración patria el príncipe Igor, o sus descendientes, hubiese propuesto la ejecución de obras del folclore salteño? ¿Les parece que en las estepas de Asia, en los fiordos noruegos, o en las exóticas calles austríacas alguien se acuerda de nosotros?

Por eso yo, salteña y argentina, este 25 de mayo busqué una peña, me bailé una buena zamba y escuché hasta el hartazgo todo el cancionero popular argentino. Hasta me animé a gritar fuerte…

¡Maestro tóquese una del Cuchi..!

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