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Lucida obra con esencia española

Quizás sea la Zarzuela que más rescata la esencia española, festiva, ruidosa y alegre. Hablemos primero del cerebro de esta propuesta, Jorge Velarde, amante de la lírica española y verdadero alma máter, que guarda hasta los últimos detalles de producción. Por tanto se esperaba una Zarzuela ortodoxa, clásica y ultracorrecta, que así lo fue.


Doña Francisquita

Critica: Orquesta Sinfónica de Salta bajo la Dirección Musical de Jorge Lhez, Coro Ensamble Arte Coral de la Sociedad Italiana de Salta dirigido Luis Benavídez. Teatro Provincial, los días 13, 14 y 15 de mayo de 2011. Elenco: Ballet Sol de Portocarrero, dirigido por la profesora Daniela Pérez. Tuna o Rondalla dirigida por Aguirre. Eleonora Sancho (soprano) Doña Francisquita, Cecilia Díaz (mezzosoprano) en el rol de Aurora, “La Beltrana”, Carlos Víttori (tenor) en el rol de Fernando, Alicia Alduncin (mezzosoprano) en el rol de Doña Francisca, Carlos Iaquinta (tenor) en el rol de Cardona, Alberto Jáuregui Lorda (barítono), en el rol de Don Matías, Leonardo Menna (barítono), en el rol de Lorenzo, Fabián Mignani (tenor) en los roles de El Lañador y El Sereno María Eugenia Uraga (soprano) como La Buhonera.

La escenografía es un verdadero acierto, con una serie de marcos que se abren y cierran creando una excelente perspectiva de lo interno y externo, muy original y realista, que permite dibujar formas y volúmenes requeridos por la acción. Tanto el diseño de iluminación como el de vestuario, fue efectivo para la belleza escénica, creando climas que guardaban relación con la música y la acción. Apropiados los números de danza española, integrados a la acción, aunque el coro estaba un tanto escondido y apretado en el fondo del escenario por falta de espacio.

La orquesta siempre respondiendo a la vida que le infunde Lhez en la batuta, acompañando los dúos, tercetos, quintetos o concertantes de manera óptima. Hubo en casi toda la partitura atención a la riqueza tímbrica que exige el maestro Vives.

En el campo de los solistas vocales destacamos a Sancho, de abultado curriculum que mostró un fraseo elegante, segura emisión en la difícil aria del canto del ruiseñor (perfecta en los trinos y gorjeos) y toda la gracia y elegancia en sus insinuaciones y galanteos.

Sin dudas que es difícil el papel del tenor, que está asociado desde siempre al único Fernando perfecto, el inigualable Alfredo Kraus. Vittori lució seguro, sensible y gallardo aunque en algunos pasajes su emisión resultó tapada por la orquesta.

Esperábamos mayor corazón en la Romanza de Fernando, más entrega, volumen y fibra, pero a su favor decimos que estamos resumiendo el ensayo general y seguramente se estaba reservando para las funciones principales. Nos pareció fantástico el papel de Cecilia Diaz (musicalisima y refinada) como La Beltrana, graciosa y castiza, asumiento con garra, fuerza y sensualidad su difícil papel.

Tiene una línea de canto transparente y seguro en todo su registro. El Cardona de Iaquinta, tuvo hilaridad, humor, complicidad y buen canto, con dominio de las dotes escénicas que le pide el libreto. El coro funcionó cuando se lo exigió de manera prolija, tuvo presencia, fue afinado aunque esperábamos quizás más presencia escénica y compromiso vocal especialmente en el número de los enamorados.

La obra en sí es larga para un argumento difícil de mantener, salvo por la música inspirada de Vives, por ello es loable el esfuerzo de actuación del elenco en general. Así podemos resumir que es un placer disfrutar de Zarzuela en Salta con un nivel similar al de cualquier teatro lírico del mundo.

  • Magister Pablo Alejandro Sulic

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