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Las heridas nocheras existen…

Rojas-Jorge1.jpg(Córdoba, especial – Por Alba Piotto) Jorge Rojas integró durante una década el popular grupo Los Nocheros. Poco a poco se anima a contar entretelones de lo que sucedió. Se fue en pleno éxito por diferencias «insalvables». Y se lanzó como solista. «No estoy arrepentido, me siento muy bien, estoy feliz». Pero le dolió que sus ex compañeros no lo hayan llamado para desearle suerte en su primer recital y por no interesarse en su nueva etapa. A pesar de todo afirma que se sigue sientiendo un Nochero, aunque los Teruel de alguna manera estaban esperando que se fuera. Entre otras causas reconoció también que había diferencias por la plata.


Rojas tiene 33 años. Además de cantante y compositor es productor musical. Vive en pareja. Tiene tres hijos: Lautaro de 13; Nicolás de 10 y Belén de 8. Estuvo 10 años con Los Nocheros. Ahora sigue su carrera solista. Su primer disco ya vendió 50.000 placas y es Disco de Platino. También produce los trabajos de El Chaqueño Palavecino y de Los Carabajal. Colecciona mini botellitas de licor de todo el mundo. Nació en Cutral Co (Neuquén), creció en Salta y ahora vive en Córdoba.

Rojas-Jorge2.jpgDígame la verdad, ya se arrepintió de haberse ido de Los Nocheros, ¿no?
-No, para nada.

No le creo. Cuando decidió irse, ¿no tuvo la sensación de que se le venía la noche?
-Y sí, claro. Muchos me dijeron: «No te entiendo, estás loco».

Convengamos que era como dejar la gallina de los huevos de oro.
-Bueno, si vos te sentís bien con esa gallina… Yo ahora estoy re – tranquilo.

¿Y quién se cansó de quién? ¿Usted de ellos o ellos de usted?
-No, no. Haber tomado la decisión me llevó mucho tiempo. Yo al grupo entré como intérprete, en poco tiempo fuimos muy exitosos y eso me exigió estar a la altura de las circunstancias. Tuve que aprender a trabajar detrás de semejante éxito. Así, empecé a formarme como autor, compositor, productor. Eso hizo que tenga mis propios criterios de trabajo que, muchas veces, tuve que defender hasta las últimas consecuencias.

¡Epa! ¿Hasta las últimas consecuencias? Suena fuerte. ¿Peleaban mucho?
-No, no hubo peleas, siempre fue todo con respeto. Pero éramos muy distintos todos, con distintos objetivos. Eso produjo un desgaste. Las diferencias se agrandaron y decidí irme.

No me queda demasiado claro: ¿Se fue solito o lo fueron?
-Me fui yo porque no me estaba sintiendo bien con tanta diferencia sobre cómo hacer las cosas. Si hubiéramos sido cuatro gerentes de una empresa, quizás esas contradicciones se ajustaban en la mesa de trabajo, pero nosotros teníamos que subir a un escenario…Y eso, yo no lo podía separar.

¿Había mala onda en el escenario? ¡qué feo!
-Mirá, no es que yo subía al escenario y me olvidaba de todas las cosas que estaban pasando. Entonces, me sentía incómodo. Y de hecho irme fue una decisión muy difícil de tomar, por lo importante y trascendental para mi vida.

Me parece que lo hacían a un lado, ¿No lo tenían en cuenta?
-Lo que pasa es que yo tenía afianzada una forma de trabajo, mis propias opiniones. No digo que eso era lo único que valía. Pero además, los muchachos estaban convencidos de sus cosas. Y por eso llegaron las diferencias. Imaginate que detrás de tanto éxito había mucho trabajo.

Como sea, enseguida le encontraron un reemplazante. Así que estaban esperando el momento de que se fuera.
-De alguna manera fue así porque después de tanto tiempo de estar juntos, uno conoce al otro, ¿no? El éxito fue grande, la ruptura fue grande y también las heridas. Una separación después de tantos años provoca muchas heridas.

Y esas diferencias eran por plata, supongo.
-Y, fue un poco de todo.

Digo, porque si usted estaba tan involucrado, como dice, en todo el andamiaje además de componer….
-Es un poco de todo. Siendo cuatro, más representantes, las opiniones eran muchas en todos los aspectos. Y cada uno fue haciéndose su propia estructura y criterio. Y cuando esas diferencias fueron insalvables, elegí hacerme a un lado. No estoy arrepentido. Me siento muy bien. Estoy feliz.

Todo bien, pero en su primer recital solista pasó facturas: se quejó porque ninguno de sus ex compañeros lo llamó para desearle suerte.
-Si, porque considero que no tenía nada que ver una cosa con la otra. Yo me fui bien y estaba iniciando un nuevo camino. Habíamos compartido tantas cosas lindas que, de verdad, me hubiera gustado que alguno me llamara. Pero bueno, está todo bien.

A lo mejor le tenían celos porque usted tenía más arrastre con las chicas
-No, no, no sé….No puedo estar calculando que piensan los demás. Yo sé que voy a seguir siendo un Nochero.

¿Sí? ¿Qué significa eso?
-Que yo pasé ahí 10 años de mi vida con una entrega total. Con más de dos mil shows en todo el mundo. Soy parte de la historia. Soy Nochero hasta que me muera.

Bueno, de hecho su disco (La Vida) tiene un aire inconfundible a su ex grupo.
-Por supuesto. Yo me formé ahí, y es mi banda de ahora casi todos los músicos fueron Nocheros; en algún momento pasaron por el grupo. Claro que hay una continuidad, en la formación, en las canciones. Yo era el compositor, así que…

¡Ah! La hizo completa: se fue y encima que se fue se llevó a los músicos que los acompañaban.
-No, cada uno hizo su propia elección. Musicalmente nos llevamos bien y en esta nueva etapa de mi vida están conmigo. Se dió así.

Y ¿qué le deben sus ex compañeros? No me diga nada porque repitió varias veces que tenían criterios distintos, incluso de composición.
-Y… yo trabajé mucho, puse mucho ahí adentro. Por eso no me molesta cuando dicen que mi disco no se despega de la banda. El tiempo dirá cuánto de cada uno tenía el grupo.

¿Cuál es el género musical que tienen usted y su ex grupo? ¿Sería un folklor romántico?
-Yo creo que estoy parado sin género. Puedo hacer una zamba, una chacarera o una balada. También hice ballenatos, carnavalitos, guajiras, hasta un par de merengues, ritmos caribeños. ¿Ves? Quizás ése sea mi género: es mi música. Si fuera intérprete me rotularía, pero yo compongo mis cosas y las canto.

Algunos folkloristas de los viejos no consideraban dentro del género lo que hace usted o Los Nocheros, por las baladas de amor.
-Sí, eso se dio cuando recién salimos, por la batería, el bajo… Pero quedó atrás. Hoy los únicos que salen a cantar con traje de gaucho son nuestros viejos folcloristas. Y decime cuántos lo hacen con dos guitarras y un bombo como antes. Nosotros hemos sido como lo novedoso. Y hoy salen todos iguales. Dentro de 30 años Los Nocheros serán de la guardia vieja del folklore, a ls mejor.

¿Por qué sigue siendo «nosotros»? ¿No es un «ex»?
-Digo nosotros porque sigo siendo un Nochero. Por la calle la gente me dice «Nocherito», algunos pocos me llaman por mi nombre. Y está bien: soy parte de esa historia.

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