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Las dos «honestidades» de Sofovich

Buenos Aires (Especial para Calchaquimix). El productor Gerardo Sofovich habla de honestidad intelectual, como si habría varios tipos de honestidades. Se trata de un personaje que de cocodrilo se va convirtiendo en todo un dinosaurio y el peor de todos: el tyronosaurio rex. Detrás de él existe una imágen que no resiste un archivo y que lo deja mal parado. Este personaje televisivo viene inundando la pantalla chica con su avejentada voz, pero firme en su propósito de denigrar a cuanto se le ponga en frente, con ese estilo burlón de porteño sobrador y conocedor del más allá. Más si se trata de mujeres.


De esto puede hablar con claridad Laura Fidalgo, la excelente vedette que
está dando cátedra en el programa de Marcelo Tinelli, «Bailando por un
Sueño»
, que se emite por Canal 13. O quizás también Reina Reech, cuando
en un reciente programa de Mirtha Legrand, la quiso callar porque, seguén él,
«hablaba mucho sobre su espectáculo».
Pero hay otros hechos, que lo muestran prepotente, soberbio e inmaculado y
para colmo los «medios» de la Capital Federal lo tienen como el empresario
exitoso, que maneja cuatro salas de teatro, tiene programas de televisión y que
además se ha convertido en «opinólogo» de cualquier programa de
televisión, radio y la prensa gráfica también añora hacerle alguna nota. Pero
nadie recuerda su pasado oscuro como director de ATC (actualmente de nuevo
Canal 7), que le dejó a la empresa estatal un pasivo de más de 70 millones de
dólares.

Un adláter del menemismo

Los diez años locos del menemismo que dejaron a la Argentina como tierra
arrasada, tienen en este sujeto como uno de sus mayores defensores – lo sigue
afirmando en la actualidad- y uno de los responsables del vaciamiento de ATC,
pero que la Justicia del menemismo (Nazareno y cía.) absolvió. Luego, en forma
rimbonbante salir por todos los medios a aclarar que lo habían desligado de
todos los cargos.

Sofovich se llena la boca con la palabra «honestidad intelectual», sería bueno
que se pudiera referir a la honestidad que practica cuando evade impuestos al
pagarles a sus empleados «en negro» y «siempre hablar que los teatros no le
reditúan ganancia alguna, cuando realidad «dibujan» la asistencia del público a
sus teatros». Pero nadie lo investiga.

¿Nexos con Salta?

En la época del floreo, de la dilapidación y la peor feria de la corrupción,
Gerardo Sofovich, si el mismo, el impoluto, se manejaba con viajes charter a
la ciudad de Salta, para jugar, derrochar en casinos locales, entre la espuma de
grandes cantidades de champán y mujeres, los dinerillos jolgoriosos de los
argentinos, con la venia e invitaciones varias del magnánimo gobernador de la
Provincia, Juan Carlos Romero.

Cuando inauguraron uno de los tantos casinos (si de la misma familia de
aquellos que no le quieren pagar a la justa ganadora de Lomas del Mirador, sus
35 millones de pesos) hasta tuvieron la «gran idea de regalarle un terreno para
que el señor Sofovich llegase a Salta, para que se instale en ella y desde allí
ocuparse de algunos «negocios en sociedad» de la sociedad alejada del pueblo
de Salta. Estando con los casinos, tanto a Sofovich como a estas empresas se
las debe investigar por la gran evasión impositiva al erario nacional.
Ahora, sí es posible, ¿podemos hablar de alguna honestidad Sr. Gerardo Sofovich?.

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