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La compleja tarea de entretener

Hace poco se ha desarrollado en Salta un festival teatral cuya programación estuvo compuesta de monólogos y espectáculos unipersonales de la región noroeste. Asistí a varios de ellos y en casi todos se percibió la soledad con la que estos artistas se enfrentaron en las plateas.


Festival de Monólogos

y Unipersonales del NOA

La cartelera del Festival de Monólogos y Unipersonales del NOA (8 al 11 de Julio de 2010), que han diseñado las autoridades del Instituto Nacional del Teatro, delegación Salta, Secretaría de Extensión Universitaria de la UNSa , Asociación de Actores – Sede Provincial y las diferentes salas de teatro independiente, propuso algunas obras que ya han estado presentándose en el circuito de la ciudad- como “Oh, Sarah”, “Casquitos en libertad”, “Acero y cristal” y la recientemente estrenada “Memoria del agua”.

Muchos de los espectáculos son de factura local aunque para la inauguración del festival se presentó una obra muy satisfactoria-“Señal que viene tormenta” llegada de Rosario de Santa Fe pero que cuenta con la dirección del rosarino-jujeño Rodolfo Pacheco y su marca registrada.

Oh Sara!
Oh Sara!
Entre las actividades diseñadas por los dirigentes de la cultura teatral local se han previsto: un curso de escritura de textos monologales a cargo de Natalia Aparicio, encuentros para analizar o desmontar los espectáculos que se van presentando, a cargo de Jimena Soza y Natalia Aparicio también; además de dos unipersonales para ver por día. Estas propuestas no impactaron significativamente en la comunidad teatral y demandan una revisión de estrategias para una próxima edición del evento.

El festival terminó el domingo con la presentación de “Memoria del agua” y “Acero y cristal”. Se han involucrado como espacios escénicos las salas independientes de la ciudad, de limitada capacidad pero de agradable antesala ya que ponen en valor el encuentro personal entre hacedores y espectadores y se celebra el rito. La duración de esta clase de obras –entre treinta y cuarenta y cinco minutos- permitió al espectador el tiempo necesario para procesar lo visto, analizar el acontecimiento y valorar cada puesta entre una y otra producción.

La jornada inaugural se realizó en el patio interno del Centro Cultural de la Universidad con la obra dirigida por Rodolfo Pacheco y resultó muy agradable para el público que atinó en la elección de esta obra. “Señal que viene tormenta” es un trabajo estrenado por Pacheco en 1997 en su ciudad de origen- Rosario- y que vuelve al ruedo escénico en estos tiempos del Bicentenario, convocada quizás por los tiempos de reflexión que imperan en esta temporada patria, quizás por interés de volver a decir o volver a ver qué le sucede a la gente si hablamos críticamente de nuestro pasado, o a lo mejor por gusto de estos artistas que saben que tienen en sus manos un producto maduro y prueban al espectador a ver si superando las capas del humor que envuelve el espectáculo descubren también un espectáculo incómodo y de doble intención, que se proponen agitar algunas conciencias con este retorno. De hecho el espectáculo culmina con una apelación a “reinventar la Argentina” y nos convoca a revisar los hechos, los dirigentes históricos y sus discursos, a revisarnos como ciudadanos de esta nación.

La dramaturgia musical de “Señal que viene tormenta” se enriquece con una puesta en escena simple pero efectiva, con recursos audiovisuales que permiten el reconocimiento de los ilustres prohombres nacionales, se han incorporado como parte de la enunciación audios de Perón, Eva, Balbín, Irigoyen entre otros; esta sinfonía de recursos se completa con una cancionista de gran calibre actoral-Alejandra Zambrini– y dos músicos-Lucas Querini y Guillermo Copello– que hacen lo suyo con gran eficacia escénica. El espectáculo se adapta con ductilidad tanto para esta sala de pequeño formato como para un bar compuesto de público con target formado y crítico. La riqueza de la obra está pululando por ser descubierta en los pliegues de la dramaturgia.

El patrimonio que aporta no surge de una senda inexplorada- la mirada revisionista de la historia así como el recorrido y el recorte temporal no son caminos que el creador teatral no conozca, menos el humor sobre los hechos y personajes que nos marcaron identitariamente. Ya el cine oficial hizo este camino, Pinti aportó lo suyo con su lengua biperina, inolvidables los hallazgos de la gráfica y los historietistas, el nuevo cine argentino se hizo cargo de desmitificar y embadurnar de humor negro y sarcasmo a los héroes, salpicando algunas verdades ocultadas. En el teatro hace poco se vió en Salta “La tentación” y una sarta de espectáculos con base histórica que aprovecharon el bicentenario para producir sin descaro obras que develaron en muchos casos su ignorancia supina sobre la problemática historia nacional.

Por ello, ver una obra como esta, que se planta con conocimiento y con fundamento en el tema, que se propone la risa y la parodia desde el presente argentino-aún si fuera el 97 el referente histórico- que genera un ámbito de apropiación de piezas elegidas del cancionero popular para construir un discurso personal, que cuidadosamente va bordando una trama para que todos tengan un lugar opinable y permite ver las hilachas, reversos y anversos de los tiempos, que no panfletea, elogia o demoniza, eso me da gusto. Y a mí como a los elegidos que asistieron a la producción de La vuelta del siglo*.

Este espectáculo se repone en la sala La Vuelta del Siglo, sita en Senador Pérez 178- donde funciona el Club Independiente- de la ciudad de San Salvador de Jujuy. Bien vale la pena el viajecito.

El clima de apelación a la reinvención al cambio fue continuado por el actor Hernán Viaggio, con su espectáculo” El bicentenario de la serpiente” en el que propuso el abandono de las pieles viejas y convoca otras peladuras, a la construcción de una nueva sensibilidad. Su trabajo debió remontar el clima exaltado que sobrevolaba en el patio de la universidad dejado por el espectáculo rosarino- jujeño y fueron pocos – una docena de personas- los que se quedaron a renovar el contrato con el festival.

El espectáculo de Viaggio insiste en la narración oral, los cuentos y la silla llenaron el espacio. Los relatos cortos se enlazaban unos con otros revisando temáticas como la violencia absurda, la discriminación y la identidad. Esta clase de trabajos son la variante más comúnmente elegida a la hora de montar un unipersonal, buscan sostenerse en la palabra de autores consagrados o reconocidos, algún aporte actoral sutil, una buena voz y el manejo de recursos de la oralidad con algún que otro golpe bajo para sensibilizar al auditorio.

  • Patricia Monserrat Rodríguez

    Critica de teatro, escritora

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