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Juana Azurduy prestame tu fusíl…

Una obra producida por un grupo teatral salteño se presenta este fin de semana en Buenos Aires como un intento de rescatar a la heroína salteña Juana Azurduy de Padilla, del olvido, ese desierto donde a veces se deja a los héroes de la historia que lucharon por la independencia.


El unipersonal es un poético y conmovedor relato sobre su vejez interpretado por la actriz salteña Marisa Ruiz (foto) en la piel de Juana Azurduy; basado en el libro Una nueva mirada sobre Juana Azurduy de Padilla de la escritora Violeta Herrero.

La obra teatral se instala lejos del estereotipo del relato épico y se adentra en la gran humanidad de la teniente coronela o de quien muchos la consideran Juana de América.

Desde hoy el grupo salteño de teatro El Altillo se sube a escena en una sala de Buenos Aires con la obra “Juana Azurduy” (Una revolución inconclusa) de Violeta Herrero, interpretado por Marisa Ruiz con la dirección de Mario Cura.

La obra se presentará el viernes 29 y el sábado 30 de enero desde las 21.30, en el Centro Cultural Marco del Pont, de la Capital Federal, con entrada libre y gratuita, auspiciada por Patrimonio Teatral del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Juana Azurduy (Una revolución inconclusa) es una obra con la profunda y sensible escritura de Violeta Herrero. En escena el espíritu de la heroína salteña, ya en su vejez, cobra vida y voz, a través del cuerpo de la actriz. “Esta historia nos trae a este tiempo desmemoriado mucho de lo que nos duele recordar: el olvido de esos seres generosos que dieron todo por nuestra libertad”, sostiene su director Mario Cura.

“La propuesta de dinero y otros intereses sólo debería hacérsela a los infames que pelean por su esclavitud, más no a los que defienden su dulce libertad”, así respondía Juana, enfurecida a un jefe español que intentó sobornar a su marido don Manuel Asencio Padilla, otro héroe en la lucha por la independencia argentina.

Esta obra habla de su integridad y su valentía. Tanto Juana como su marido, por esta causa perdieron todo. Su casa, su tierra y sus hijos en medio de la lucha. No tenían más que su dignidad, su coraje y su firme voluntad revolucionaria. Después de haber ganado 33 batallas liderando el ejército de leales, después de haber sido reconocida por Bolívar y concederle una pensión que luego le es ignorada, Juana muere a los 82 años en la más absoluta pobreza y olvido.

Juana Azurduy de Padilla nació en Chuquisaca el 12 de julio de 1780 y murió el 25 de mayo de 1862, a la edad de 82 años. Se casó con Manuel Ascencio Padilla y tuvo cinco hijos: Manuel, Mariano, Juliana, Mercedes y Luisa. Peleó por la independencia junto a su esposo y fue ascendida por Manuel Belgrano a teniente coronela.

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