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Iluminada noche de piano y emoción

La noche del miércoles 25 de agosto en la Fundación Salta fue plena de emociones, con lágrimas, reconocimientos, reencuentros. El joven pianista salteño Daniel Campos brindó un recital, que también se transformó en un homenaje a su maestra la profesora Alicia Carbonell y a la Escuela de Música de la Provincia de Salta, cuna de tantos buenos músicos que giran por el mundo.


El artista tuvo un fluido contacto con el publico presente, colmado de amigos, parientes (padres, hermanos) profesores y alumnos de la Escuela. Se noto una conexión clara entre la platea que seguía sus aportes sobre las obras y las pertinentes acotaciones de Daniel.

La Fantasía Op. 17, representa, junto con el quinteto para cuerdas en Do Mayor de Schubert, el epítome mismo de la emoción romántica. Florestán y Eusebio se funden en un solo carácter en esta obra singular.

Con honduras de introspección interpretativas trenzadas con esa exaltación sublime que requiere Schumann, es una obra que pocos pianistas se animan a abordar. De maneras sobrias y estilizadas, Campos mostró que no le falta agilidad en las manos, alcanzando gradualmente a medida que la obra progresaba en complejidad, mayor amplitud dinámica y más caudal de color. Sus formas son suaves y elegantes, equilibradas, más meditativas que arrolladoras.

Su estilo es seguro. Faltó para este cronista un punto de fulgor, de brillo, contrastes algo más acerados y ataques más violentos. Todo resultó muy controlado y redondo, salvo en los pasajes más líricos, románticos a la fuerza, el Schumann más apasionado y nocturnal se vio en algunos destellos o chispas, pero esto sigue siendo una humilde opinión, que no quita lustre al colosal esfuerzo de traducción del artista.

En la segunda parte Daniel se presentó más distendido y anclado en su permanente agradecimiento por todo lo que le dieron sus raíces salteñas. Las obras sin dudas tremendamente comprometidas: la Balada Nº 1 y la Sonata Nº 2.

En todo momento el artista demostró esmerada técnica y profundo respeto por las obras haciendo gala de un claro y sereno dominio del teclado cuando las obras así lo requerían y de tumultuosa emoción en los pasajes de arrobador romanticismo. El “la” anuncia el comienzo de la balada con una redonda en clave de fa, pesante, un comienzo inspirado, doloroso, que anuncia los grandes traumas que luego se plasman en la Sonata: la muerte y la vanidad de la vida.

Luego vienen los dos hermosos temas de clara escritura pianística. Por otro lado la Sonata de cuatro movimientos, es una obra que despliega virtuosismo y que requiere una feroz pulsación del teclado en casi todo momento pero matizado con la delicadeza más sutil en los pasajes melancólicos.

Esta Sonata requiere un amplio atavío de habilidades artísticas de parte del intérprete, y un particular sentido inteligente de la arquitectura para mantener el equilibrio formal que a veces le falta a la pieza, Daniel mostró que está a la altura de ambos. La lectura fue minuciosa desde los definidos y salvajes acordes de la Marcha Fúnebre hasta el lirismo del tema central del Scherzo.

Hubo sutiles y suaves toques de rubato sin caer en el exceso almibarado que emborrona las intenciones del compositor. Es una obra emblema en donde Daniel con musicalidad y dedos ágiles tradujo la heroicidad chopiniana. Unas palabras para el piano con el que tuvo que batallar Daniel, que no lo ayudó en ningún momento, se lo nota desequilibrado en los registros, con poco volumen, escasos armónicos y apagado.

Excelente la iniciativa de la comisión del Mozarteum Salta de repatriar musicalmente a jóvenes talentos que nacieron aquí y que crecieron en el claustro de la Escuela de Música, vapuleada, ignorada, despreciada, pero que persiste en su afán (con los escasos recursos que posee y el pobre interés de los agentes del Gobierno) de continuar iluminando con su arte la noche de tantos jóvenes que se acercan.

Gracias a Daniel Campos por acercarnos tu talento y ofrecernos este concierto homenaje en donde todos nos sentimos un tanto pianistas, un tanto intérpretes, también artistas y al fin humanos.

Sulic_Pablo.jpg-*Magister Pablo Alejandro Sulic

Critico musical

Especial para Calchaquimix

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