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Humanizar un contexto o enzalsar un prócer

Guemes3.jpgDos momentos históricos. Dos sociedades diferentes, que tienen en común la historia social de su construcción: sociedades oprimidas, empobrecidas, en cuyo seno comienza a gestarse un pensamiento utopizante de justicia y libertad, que ha de necesitar de un líder que oriente el accionar hacia donde los propios sueños van marcando. Che-Guevara1.jpgHombres- mujeres-niños-pobres- libres, aunados en valores y objetivos, harán surgir en su propio movimiento la figura del caudillo, del comandante. El Héroe: Martín Miguel de Güemes y Ernesto Guevara de la Serna, el «Che», vidas con cuya analogía se puede entender el hoy e interpretar el ayer.


Tal vez sea Bertolt Brecht el que ilustre mejor que nuestras palabras lo sustantivo de esta nota en sus:

«Preguntas ante un libro de Historia»

Tebas, la de las Siete Puertas, ¿quién la construyó?

En los Libros figuran los nombres de los reyes.

¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra?

Y Babilonia, destruída tantas veces,

¿quién la volvió a construír otras tantas? ¿En qué casas
de la dorada Lima vivían los obreros que la construyeron?

La noche en que fue terminada la Muralla China,

¿a dónde fueron los albañiles?Roma la Grande

está llena de arcos de triunfo.¿Quién los erigió?

¿Sobre quiénes triunfaron los Césares?

Bizancio, tan cantada,

¿tenía sólo palacios para sus habitantes?

Hasta en la fabulosa Atlántida,

La noche en que el mar se la tragaba,

Los habitantes clamaban pidiendo ayuda a sus esclavos.

El joven Alejandro conquistó la India.

¿Él solo?.

César venció a los galos.

¿No llevaba consigo ni siquiera un cocinero?

Felipe II lloró al hundirse su flota.

¿No lloró nadie más?

Federico II venció la Guerra de los Siete Años.

¿Quién la venció además?

Una victoria en cada página.

¿Quién cocinaba los banquetes de la victoria?

Un gran hombre cada diez años.

¿Quién pagaba sus gastos?

Una pregunta para cada historia.

  • (1934, del Libro Historias del Calendario, 1939)

    «Poemas y canciones», Bertolt Brecht.

Gauchos y Guerrilleros

entrelezados por la utopía

Guemes1.jpgGuachipas, Salta, Mayo de 1817. En pleno monte, rodeados de lapachos y algarrobos, unos pocos hombres harapientos, con ponchos y bombachas, bañados de tierra, escuchan las imprecaciones de un jefe, en una fria noche otoñal.
Vociferan gauchos. Sudor frio deslizándose por sus barbas. Los quirquinchos y las lechuzas desaparecen, percibiendo por adelantado la magnitud de la escena que va a ocurrir. Una afilada brisa escuda los corazones y una frase
ardiente eleva a ese otro universo, sólo destinado a los grandes soñadores: Viva la Patria! En quince minutos la batalla va a comenzar.

Quebrada del Churo, Bolivia, Octubre de 1967. Sin zapatos, hambrientos y lastimados, unos escasos pero decididos combatientes se sientan en el suelo.

Círculo de hombres bajo el tajibo centenario, dispuestos a transportar un pesadísimo camión. A pesar de lo extremo de la situación, uno de ellos, se siente feliz y comienza a hablar sobre la concentración y el valor necesarios para romper el estrecho cerco del ejército boliviano. Y hay tanta esperanza y éxtasis en su voz al enunciar el descabellado ideario, que hasta el agua del arroyo deja de correr por un instante.

Son sólo hombres, que aunque tan lejanos en el tiempo, parecen regidos por el mismo patrón: la utopía de una revolución socialista, sólido puente que se anima a cruzar los siglos para permitir el abrazo de aquellos gauchos
salteños, con éstos guerrilleros lationamericanos.

Sin embargo, aunque todos ellos están imbuídos por el mismo fervor, e igualmente dispuestos a dar la vida por seguir el rumbo de sus propios sueños, la historia ha de recordar a sólo aquél de los que la masa llamará por su inteligencia, su empuje o su carisma «caudillo» o » comandante»:
Martín Miguel de Güemes… Ernesto Guevara de la Serna, el Che.

Y el paralelismo de sus vidas, acercándolos cada cez más, marcando en la historia significativos hitos. El uno nacido en el seno de una familia noble, fue militar, una de las pocas opciones para los jóvenes de su clase en esa época.

Inteligente y brillante dió su vida por la independencia de una sociedad asfixiante, como era la de Salta en el siglo XVIII.

El otro, intelectual, no menos brillante, de una familia tradicional y rica de Buenos Aires, sin saberlo, iba a nacer en una sociedad muy parecida a la de Güemes, mas de cien años después. Y de la misma forma que aquél, huyendo
de la jaula de dinero y poder de la sociedad moderna, pasando de médico a comandante, para morir en pos de una identidad para los pueblos latinoamericanos y un orden, impuesto no ya «desde arriba hacia abajo», sino
mediante procesos de negociación y consenso entre diferentes actores sociales.

Guerra de Guerrillas

Dos vidas amalgamándose en el mismo intento de re-editar las sociedades en las que les tocó vivir.
La guerra gaucha de Güemes y la Revolución latinoamericana del Che. Y la utopía energizando y orientando el accionar en dirección de aquello que los propios sueños señalaban como deseable, posible …. necesario. Güemes introduciendo la guerra de guerrillas; golpeando la vanguardia del ejército realista y frenando siete invasiones españolas, garantizando la independencia de Argentina y con el tiempo, la de Chile y Perú.

Los guerrilleros, peleando con conciencia clara, contra un ejército diez y hasta cien veces más numeroso, con una técnica perfeccionada, de Guerra de Guerrillas, libertando a Cuba de la opresión norteamericana, y llevando su
voz revolucionaria a todos los rincones del mundo.

Los del telón de fondo

Más allá de dos hombres, héroes, líderes, más allá de aquellos otros que aunque tal vez para siempre permanezcan en el anonimato, pero sin los cuales, lo hecho jamás hubiera podido ser, un punto fundamental es darnos
cuenta de que Güemes y sus gauchos y el Che y sus guerrilleros, no sólo compartieron ese pensamiento utópico con sus pares, sino también los objetivos. Fue el mismo modo de pensamiento social y político de gauchos y guerrilleros de un momento histórico dado. Fue en una misma sociedad oprimida, injusta, dependiente y sometida en la que surgió ese pensamiento libertador. Fue en ese contexto de miseria cuando los instintos salieron a flote… Y fue en el medio de ese clima, de pensamientos aunados, en donde
los líderes, comienzan a destacarse y a encarnar ideales de fraternidad, igualdad, solidaridad, libertad. Y donde hombres – mujeres- niños- pobres y libres, sostuvieron la utopía.

Aunque en la época de Güemes el capitalismo era incipiente y Marx no había escrito sus famosas obras, existían la injusticia y la desigualdad. En esa realidad se vislumbró el carácter comprometido de los pobres: luchar por sus
derechos y enfrentar a la nobleza oligárquica, aliada de los realistas.

Luchar por una sociedad sin clases sociales ni imposiciones americanas.

Luchar por lo que se cree justo. Luchar con un corazón dispuesto al servicio y al sacrificio.

La sociedad más justa

De manera distinta, con nuevos vocablos y con énfasis diversos, han sido criticadas estas pretensiones de generar cambios en un orden existente: guerra de guerrillas, guerra gaucha, guerra contra los realistas, guerra contra los yanquies. No obstante, la imagen de revolución fue revestida con una pintura épica, que terminó soslayando la real correlación de fuerzas sociales y políticas contrapuestas. El carácter netamente epopéyico de ambos procesos revolucionarios y la mitificación o monumentalización del hombre, líder, general, comandante de la revolución, fueron elementos de utopización de los mentores de un cambio social radical.

Sin embargo la historia social se olvida en pro del héroe que se rescata.

Por ello, al decir de la Antropóloga e Historiadora, la Profesora Geruza Queiróz para Salta Libre: «hay una apropiación oficial y oficialista de Güemes y de los símbolos vinculados a él. A partir de una investigación que
se hizo con Ciunsa, para la segunda elección de Juan Carlos Romero– año 99-, vimos el uso que se hizo de la iconografía del caballito de Güemes, y del gaucho, en donde la figura electoral de la campaña y de la publicidad eran la misma, e incluso se repitió esa monumentalidad para las otras campañas, con líneas más suaves.

Existe una figura histórica usada desde el romerismo que pasa a lo largo de los años junto al gobierno, por lo que hay una aprehensión de la figura de Güemes desde lo popular. Y eso se transmite a la Educación, que se acopla al oficialismo, pero que no ayuda a reivindicar a aquellos integrantes de una historia social, que hoy ocupan un lugar en el telón de fondo, accesorios, menos importantes, burlados, caricaturizados, deformados, y nó como lo que son: seres que junto a aquél que se rescata como el Héroe, son los verdaderos protagonistas de la historia. De allí la importancia de un Congreso que rescate a los olvidados. Aunque hay que ser realista, ya que es algo difícil porque la documentación actual sólo puede ofrecer material para trabajar desde indicios. Se trabaja con indicios».

Y hasta las fechas se esfuerzan por finalizar el rompecabezas, Güemes murió un 17 de Junio y el Che nació un 14 de Junio. Muero para que nazcas o nací, puedes morir. Un nuevo círculo que se cierra bajo el tajibo centenario. Cada
17 de Junio, cuando Salta amanece inundada de gauchos orgullosos, y una nube de sombreros, guardamontes, caballos, se adueña de las calles, nos damos cuenta que la rueda del pesadisimo camión sigue girando con más fuerza y
vigor que nunca, llevando la voz de esos guerreros del pasado que consagraron nuestra esperanza. Y reímos de alegría.

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