spot_img

Historia y tradición en tres dimensiones

Mariela Ortiz comenzó a modelar pequeñas figuras casi sin querer: duendecillos, brujitas, personajes simpáticos. De eso hace uno siete años. Pero no se quedó ahí.


Profundamente identificada con su tierra jujeña, con sus paisajes, su historia, sus antiguos habitantes y sus héroes, familiarizada con las ricas tradiciones y leyendas del norte argentino, ella comenzó a plasmar escenas de la memoria y la cultura autóctona, de las gestas patrióticas y las costumbres, en esculturas integrales: los actores en su medio ambiente, en una especie de fotografías en tres dimensiones, llenas de detalles.

Las representaciones que Mariela construye son por sí mismas un relato creíble. Aunque fijas como una instantánea, constituyen una narración plena de sentido que el espectador acciona inconscientemente, insertándolas en marcos que conoce. Tienen un elevado nivel de realismo logrado mediante la prolija integración de elementos grandes y pequeños, que atrapan la atención y dejan la impresión de que hay más para mirar, que un primer vistazo no alcanza, que hay que detener la mirada y absorber la rica información que cada escena brinda.

No son esquemas, ni síntesis, ni abstracciones. Son mas bien proyecciones plásticas de momentos significativos, o de momentos rutinarios, pero en los que palpita la vida con toda su energía, concentrada, bullente o serena, según el tema, sin exageración alguna. No hay barroquismo, no hay sobrecarga alguna. Las escenas que presenta Mariela son como son, o como fueron, o como alguien puede imaginar –en algunos casos- igualmente lejos de la simplificación excesiva, de la estilización conceptual o de la sobrecarga expresiva.

Maqueta sobre Guemes de Mariela Ortiz
Maqueta sobre Guemes de Mariela Ortiz

Le preguntamos si se considera una escultora. Con naturalidad dice que algunos lo afirman. Ella es así: modesta sin artificio. En la presentación de sus maquetas en el Salón Walter Adet de la Coordinación de Bibliotecas y Archivo de Salta, prefirió no hablar ni de sí ni de sus obras. Sólo las trajo desde Jujuy y las ofreció generosa y desinteresadamente para que sean expuestas en este mes de celebraciones güemesianas.

Nos interesó saber si estudió arte: no lo hizo. Si imita a alguien: tampoco lo hace. Mariela trabaja en un pequeño taller en su propio departamento, donde reúne la variedad de instrumentos que usa para ir modelando figura por figura. Experimenta y crea sus técnicas; usa armazones de telgopor u otros materiales para formar los cuerpos, y los recubre con porcelana fría o con una pasta que ella misma creó empleando diversos ingredientes. Para edificios y suelos busca elementos apropiados: cartones, mezclas con tierra y otros.

Con José Luis Morales, su esposo, investigan el tema que dará origen a cada escena; luego, él se ocupa de pintar a mano pieza por pieza. Entre los dos arman la maqueta; finalmente, la recubren con una caja de vidrio para protegerla. Se podría decir que las obras son una creación conjunta.

Escultora realista que usa materiales no tradicionales, Mariela seduce la mirada del espectador para contarle, en pocos minutos, una historia. Sus obras, aparte de agradar, enseñan; por eso son muy aptas para mostrárselas a los niños y jóvenes que seguramente las recordarán largamente. No es arte naïf, pero comparte con éste la sencillez y la frescura de su primera impresión. No es simple, pero no necesita ser analizado ni requiere herramientas complicadas para ser comprendido. Trasciende el impacto visual que provoca remitiendo a relatos que tienen que ver con vivencias comunitarias.

La artista logra expresarse a través de esas figuras que aparentan una objetividad extraña a su creadora. Los cuadros en conjunto, y las representaciones de personas sobre todo, consiguen mostrar un espíritu sensible, profundamente humano, amante de las historias que tejen la identidad norteña, pero despojado tanto de ingenuidad como de ánimo enjuiciador o sectario.

El mensaje en conjunto es amable, aunque muestre dolor, drama, e incluso tragedia. Genera empatía, aun cuando esté narrando situaciones ásperas y hasta crueles. El realismo no impide la manifestación de la dulce y fuerte vitalidad de la escultora, que es, además, joven y particularmente bella.

Sesenta y siete maquetas que rescatan escenas de la historia y la vida anterior y actual de los pueblos originarios, se exhiben en el Museo Tupac Amaru de San Salvador de Jujuy. Dos maquetas referidas a la muerte del general Güemes están expuestas en el Hall de la Casa de la Cultura, Caseros 460; se sumarán otras dos a partir del martes 15 de junio.

Magister Lucia Solis Tolosa

Escritora y periodista

Foto: Isidoro Zang

Artículos de la misma sección

últimos articulos

Los más populares

Publicidad

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img