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Grotesco sublime en clave pedagógica

Se presentó anoche en el Teatro del Huerto el multipremiado actor Juan Pablo Geretto con su tercer unipersonal “Yo amo a mi maestra normal”. Este trabajo ha catapultado al monologuista santafesino al éxito en Bs. As-, ya que sus tres trabajos – “Solo como una perra” y “Como quien oye llover”-le han servido de antesala para disfrutar del buen momento que atraviesa su carrera como actor de unipersonales. El actor viene emergiendo en el teatro comercial desde que ganó un concurso en el mediático show de Tinelli, justamente con el personaje de la maestra normal.

  • Yo amo a mi maestra normal. Autor e intérprete: Juan Pablo Geretto. Coach de guión: Andrea Fiorino. Arreglos musicales: Gaby Goldman. Puesta en escena: Ana Sans.

La obra se inicia en medio de un acto escolar para celebrar el patio techado de una escuelita anónima. En el escenario, la maestra conduce la ceremonia gastada. Tanto histrionismo despliega Geretto que pasea al espectador por interlocutores que no están, pero se imaginan, se presienten, se rememoran; el profesor de gimnasia que altera al resto de las “chicas”, las “señoronas de la cooperadora” con sus rifas eternas y el talonario impago, las profesoras con sus innumerables tacitas de té, el maestro comunista de música. Y es inevitable el viaje por los recuerdos, porque el propio Geretto construyó el texto desde sus vivencias comunes a toda la generación educada con el método educativo, vertical, conservador y tradicional. A sus palabras enunciadas a ritmos histéricos y acelerados, brotan y se desparraman imagenes llenas de una nostalgia positiva, de un revisitar-se constante.

La parte ácida de la obra, porque la clave es la comedia y el registro grotesco para la interpretación pero no deja de verse una elección ideológica y un compromiso revisionista en la dramaturgia, se presenta en momentos inteligentes del espectáculo. Momentos que crean un clima de mayor densidad, a veces desmedidos en lo emotivo o en el carácter declamatorio. Como la escena de denuncia de los métodos autoritarios y coercitivos de un cierto estilo educativo que desde Sarmiento a esta parte han marcado a fuego a los estudiantes.

Geretto se muestra como un escritor agudo, pensante y consciente de la fractura que hay entre las dos generaciones educadas de argentinos, habla de dos generaciones que “no pueden ser cosidas con ningún hilo y aguja” refiriéndose a la generación virtual y los que quedamos en la frontera de esa educación. La maestra usa el gag de no saber con qué tecla ni con cuántos dedos se escribe una arroba, y en otro momento ese mismo gag usado dramáticamente genera la imagen de la fractura, del puente roto.
La potencia interpretativa y la presencia escénica de Geretto le permite llevar adelante un sólido relato basado en gestos, sus silencios, farfulleos y las repeticiones de frases que resuenan que hallan resonancia en el inconsciente de casi todos. Sin embargo, el actor ha debido reemplazar seguramente en esta gira, algunos elementos de la puesta original, apelando a nuevos recursos. Por ejemplo: bajar las escaleras a establecer una dialéctica directa con los espectadores, que para esta situación oficiamos de alumnos interpelados sobre los autores del himno nacional. El ritmo, que iba en suave declive, repunta en este instante para dar lugar a un remate más que original y respetuoso. La interpretación vocal del Himno Nacional en una versión alocada y que termina con una certeza irrebatible: ¿Quién de nosotros es capaz hoy de jurar con gloria morir en esta Argentina?

  • Patricia Monserrat Rodríguez

    labutacateatro@yahoo.com.ar

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