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Exotismo nacionalista de un director Suizo

El director suizo Emmanuel Siffert tiene una vasta experiencia y un curriculum que refleja su inquietud por una constante búsqueda de perfeccionamiento. No sabemos cual es la conexión con la Orquesta Sinfónica de Salta pero resultó un gran invitado al podio de la misma.

  • Concierto de la Orquesta Sinfónica de Salta. Jueves 18 de julioo en el Teatro Provincial. Maestro invitado suizo Emmanuel Siffert y como solista el oboista Emilio Lépez . Repertorio: “Una noche en el monte calvo” de Modest Mussorgsky y Concierto para oboe y pequeña orquesta de Bohuslav Martinú. Sinfonía Nº 10 de Dimitri Shostakovich, en estreno absoluto para Salta.

Comparar la versión de Korsakov de Una noche en el monte Calvo con la versión original pensada por Moussorgsky es pasar de una cultura primitiva a una civilización avanzada. Escuchar los timbales, las campanas, imaginarse las brujas siniestras. La orquesta tuvo emoción, oscuridad y grandeza, para destacar la sección metales, percusión y maderas. Hay momentos en que la música suena impresionante, y el final hasta deja imaginar el amanecer y los rayos del sol acariciando el horizonte.

Hubo una larga espera para dar paso al concierto de oboe de Martinú. Se anuncio la indisposición de uno de los músicos como demora para el inicio del mismo.

Luego de este largo parentesis tuvimos la oportunidad de escuchar a este desconcertante compositor. Excelente la iniciativa de estrenar este tipo de obras en Salta. La orquesta que acompaña al solista es de cámara con agregado del piano

Las exigencias para el solista son muchísimas. Emilio Lepez tuvo tiempo para desgranar melodías elegantes, buena técnica, buen gusto y refinamiento expresivo. El movimiento lento tiene un estilo pastoral amable y fluido en dialogo con el piano. Notable el solo de corno de Tabakov, donde se exploran emociones inestables y obscuras, mas la elocuente cadencia extendida del oboe que juega con el piano. Pensamos que nuestro solista capturo la esencia de las ideas de Martinú , mientras la batuta del director ayudó a la orquesta en sus intervenciones picantes y llenas de carácter. (Esperamos por escuchar alguna sinfonía de Martinú en un futuro cercano)

Con Shostakovich se escucho una correcta sincronía entre cuerdas y la percusión, que son muy importantes en toda la obra. Se percibió un esfuerzo por penetrar en la intencionalidad del compositor ruso y su melodismo más que atenerse a cualquier significado implícito. Este enfoque aportó una frescura musical necesaria para entender y disfrutar de una obra tan compleja. A lo largo del largo programa y viendo las indicaciones del director suizo notamos que sabe lo que quiere de la orquesta y que su gestualidad provoca la imaginación y la reacción correcta por parte de los músicos, logrando resultados audaces. Así hay un delicado equilibrio entre lo que podría considerarse «Ruso» y lo que se puede identificar con Shostakovich, en el estilo, el enfoque y la musicalidad. Hay momentos que ponen a prueba la capacidad de un conductor para producir inflexiones sutiles de tempo y lograr dar forma a la estructura sobre todo en el viaje épico del primer movimiento desde el misterio inicial al trágico clímax final ( para entender mejor a lo que nos referimos sugerimos escuchar la versión de Karajan), y para esto el pulso de Siffert se movió con absoluta seguridad.

Nos fuimos de la sala impregnados del perfume exótico del nacionalismo, de la sensualidad de las lineas melódicas autóctonas, del éxtasis y la ambigüedad armónica de los solos del oboe. Llamó la atención el poco publico aun en vacaciones y contando con que hay numerosos turistas en la ciudad. Anhelamos mas estrenos de este tipo.

  • Magister Pablo Alejandro Sulic

    pablo.sulic@gmail.com

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