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Esos raros sabores nuevos

La nueva cocina como la música, también se deja llevar por ciertas tendencias. Las texturas y los sabores son siempre los nuevos y grandes protagonistas del porvenir. El furor europeo de la cocina de autor presentado en el plato como una obra de arte, llegó también a las mesas argentinas.


Quien más, quien menos se deja influenciar por los cocineros favoritos y los programas de televisión. Lo interesante de esta tendencia es que se puede realizar diferentes combinaciones de sabores y probar cocinar desde una simple bife a una ensalada de palta en compota y los más osados, frutos de mar marinados hasta una mousse sutil de salmón y crocante en hojaldre laqueado.

En el viejo continente ya no interesa la dificultad porque todo, absolutamente todo, se puede preparar con total sencillez y en forma rápida si uno posee un poco de imaginación y gusto para cocinar. La elaboración de los diferentes platos dependerá siempre de lo que el comensal o los comensales estén dispuestos a invertir.

Desde Europa viene también la moda del menú frío, la que hoy ya es común en varias provincias. Son Ideales para el verano, los más destacados son el salmón ahumado sobre pan de eneldo con vinagreta, la fondue de queso con torrejas de parmesano y hojas verdes, el pollo relleno con chutney y con ensalada y el infaltable lomo cocido con verduras. Vale destacar que los platos fríos son muy saludables, livianos y lo bueno es que se preparan rápidamente.

Quizás pueda parecer una extravagancia, pero las flores también forman parte de esta tendencia. Tanto en la pâtisserie como en la gastronomía, las rosas, las orquídeas y las violetas causan furor, y todas se combinan con cualquier ingrediente. El maridaje preferido suele ser el de las rosas con las frutillas, un sabor inigualable que busca permanecer más allá de las modas.

Para más datos lo que están en boga hoy en día en Francia son las fascinantes flores de sal. Ingresaron en el mercado hace unos 20 años, pero recién ahora son utilizadas en la pastelería. Curiosamente, son cristales de sal que flotan en placas muy finas en la superficie del agua y se las recoge con un instrumento, algo así como un rastrillo sin dientes, que se conoce con el nombre de “lousse”. Estas flores tienen un sabor sutil de violeta y son uno de los últimos ingredientes que se colocan en la preparación. En París, el boom es el marcaron de caramel a la flor de sal y, como dicen que es delicioso, cualquier pastelería lo ofrece en su vidriera.

Sin lugar a dudas, la gastronomía como el arte, es pura inspiración e imaginación son los dos conceptos que prevalecen en las cocinas y en las “pâtisseries” francesas que marcan tendencias mundiales. Una nueva vanguardia de sabores, aromas y texturas que se impone y que permite probar los platos más originales, las combinaciones menos esperadas y las presentaciones más curiosas y perfectas.

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