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Dos obras laten alto

Esta semana de Festival Internacional de Teatro Late Alto Salta 2010, hay dos obras de teatro para ver, que ojalá nos carcoman las neuronas, las hormonas y la materia pensante de cualquier hemisferio. Hablo de “Lote 77”, que llega desde Buenos Aires y “Carnes Tolendas(Foto arriba): retrato escénico de un travesti”, de la provincia del buen humor.

Teatro para no perderse

Y Dios dijo: es bueno que el hombre y la mujer se problematicen… Las obras recomendadas “Lote 77”, se verá en Sala Mecano de Casa de la Cultura el miércoles 25 de agosto a las 20; y “Carnes Tolendas” va el domingo 29 a horas 20 en la Mecano, ambas son para poco público y con entradas a 2 pesos.

Las obras son de las primeras producciones de directores jóvenes: él, Marcelo Mininno y ella, María Palacios. ¿De qué hablan? Entre otras cosas de cómo nos sucede a veces la sexualidad, de cómo nos llega, de cómo nos atraviesa, de cómo somos construidos por ella y de cómo sin ella nos sentimos inseguros y vulnerables, blanco de todas las miradas y anhelos.

Marcelo Mininno nació en Salto (Bs.As) en el 76; estudió teatro y ciencias sociales, actualmente es docente de la EMAD y Lote 77 fue su primer trabajo como director-autor.

Pieza de innumerables distinciones

“Lote 77” recibió innumerables distinciones del medio teatral independiente- su consagración en la 24° Fiesta Nacional en Chaco- y prestigiosos galardones como el Trinidad Guevara, Maria Guerrero, Teatro XXI, Florencio Sánchez, Teatro del mundo. La obra lleva tres años de funciones en Teatro del Abasto en Capital Federal y se ha presentado en festivales de gran categoría en Brasil, Chile y Argentina.

Llega a Salta con todos estos méritos y en esta tierra de gauchos ese tema causa algo de picazón y volteretas de ojos.

Ni qué hablar de las airadas miradas que despertará el fenómeno “Carnes Tolendas”. Para Camila Sosa Villada- la actriz – la obra la llevó a romper prejuicios y le procuró nuevos rumbos para tanta sed actoral. Camila se encuentra trabajando en Bs As, filmando cine independiente con Rodrigo de la Serna en una ópera prima de Van de Couter, prepara un trabajo sobre Tita Merello y Billy Holliday con Paco Giménez, hizo funciones en el Rojas en Capital y ahora seguirá causando emociones de todo tipo en el “Festival 200 ciudades 300 funciones. Circuito Nacional del Bicentenario”.

La joven directora María Palacios realizaba su tesis final de teatro cuando convocó a Camila para una reescritura de “Yerma”. Lo que quedó es un biodrama que enhebra a manera de pachwork textos emblemáticos de lo femenino de García Lorca- Bernarda Alba, Doña Rosita y Yerma– con retazos, más bien fogonazos, de la vida de Camila y textos de su blog (www.lanoviadesandro.blogspot.com). Los trabajos de María, con la ayuda de Paco Giménez, fueron dos: el de ser su partenaire en la construcción- reconstrucción de Camila en el escenario.

Y el de hacer la sabia costura escénica de tales remiendos biográficos femeninos sin perder nunca de vista que todo el relato se edificó para ser espectacularizado. Entre medio de esas escenas, casi puntadas de un bordado grotesco, irrumpe la más absoluta actualidad, y así entre scones (hechos y convidados por la actriz) y comentarios ocasionales, se da paso a mostrar cómo se construye una identidad (máscara al modo de ver de Yukio Mishima) al tiempo que se desmitifica, se ironiza y se desnuda la condición de ser travesti.

”Para conmocionar con este retrato, «Carnes Tolendas» no se abraza de la extrañeza de la persona sino de su cotidianeidad, no se regodea en un costado escandaloso sino que ahonda en la sensibilidad y en la reflexión”. No se trata de un espectáculo de transformismo ni de confesiones de género. Es una obra que podría transformar nuestro pensamiento sobre la diferencia.

Retrato de un travesti

Escena de Lote 77
Escena de Lote 77
“Lote 77” se cuestiona cómo se hace un varón, qué discursos sociales atraviesan al sujeto desde el primer llanto para que surja el varón del hombre apenas nacido; Carnes Tolendas se planta en la fisura de los discursos de género , con la intensidad de los personajes lorquianos y la sinceridad del biodrama se va amalgamando ante nuestra mirada el retrato de un travesti.

El contenido de las obras roza en varios momentos lo sexual pero no es de eso lo que las hace funcionar. Ambos trabajos hablan de la diferencia, de los modos en que las diferencias los encontraron y cómo los marcó en sus identidades. En cuanto estructura Carnes Tolendas matiza momentos de honda emocionalidad con contactos con el público y con evocaciones de la vida de la actriz en una linealidad accesible para la lectura escénica.

En cambio en Lote 77 se presentan algunas complejidades que alternan entre el relato espiralado, la fragmentariedad,la repetición y la circularidad. La complejidad está mostrando también la fractalidad de personajes que retrata a su vez tres prototipos de hombres: el débil, el fuerte y el común.

“En Lote… está el hombre ganador, de clase alta; el que se siente perdedor, hijo de un albañil, y un hombre común, que ha vivido el exilio de su padre. Pero los tres no dejan de ser uno, porque mi idea fue mostrar al varón en su esencia, más allá de lo que a cada uno le pasó en la vida, de las elecciones que haya hecho. Hay mucho teatro que toma a la mujer como tema y en Lote 77 nos preguntamos acerca de nuestra esencia.” (Entrevista hecha a Mininno por Cecilia Hopkins para Página 12)

En este mismo rumbo de interrogantes se halla el Colectivo de Varones Antipatriarcales, que ha iniciado movimientos de acción y reflexión en La Plata, Rosario y Buenos Aires. Ya han llegado a Tucumán y se plantean la existencia de un concepto hegemónico de masculinidad que es preciso cuestionar para deconstruir la desigualdad entre géneros y sus consecuencias más nefastas como la violencia y la trata de personas. Este grupo de “ni machos ni fachos”- como alegan en su lema identificatorio – asegura que existen otros conceptos vinculados a la masculinidad, un conjunto de masculinidades subalternas e invisibilizadas en la sociedad: ser blanco, ser heterosexual, ser propietario son premisas de la escala viril.

Marcelo Mininno y sus actores se cuestionaron estas y otras ideas relacionadas al machismo y a lo patriarcal argentino; para ello diseñaron un corral, a veces aludido como un baño donde las miserias varoniles afloran y a veces evocado como un mercado de exhibición de la virilidad lograda.

En la Revista Picadero, Marcelo evoca que un atardecer “comencé a verme como si fuera mi padre, a reconocerme en algunas cosas que él hacía” ¿Cuántas veces hemos tenido esta imagen las mujeres? Declara el director que la obra le consumió un año de trabajo y de investigaciones en baños públicos, en Liniers y en el campo de su padre junto a los actores.

Para la dramaturgia utilizó las técnicas de la creación colectiva pero esta vez las suturas del director-autor son menos visibles que en Carnes. Cada actor aportó sus vivencias para la creación del texto inicial y en solitario Mininno se retiró a escribir lo significativo de sus encuentros con el grupo. Llevan ya más de 120 funciones y tres años de cartel en el viril Teatro del Abasto en Capital.

El texto se impregna también de las imágenes de la castración de un ternero. De hecho alguna crítica menciona a esta obra como un espacio donde se puede aprender cómo se castra un ternero. La obra si es en parte eso, en esta tierra gauchesca y tabacalera esas faenas son “pan del día”.

Pero aquí la castración es aludida en el sentido freudiano como parte del rito identitario. O en el sentido del maestro Foucault quien en su Historia de la sexualidad permite entender que el mundo será más igualitario con las personas cuando las diferencias no estén señaladas por la elección sexual de los sujetos.

  • Patricia Monserrat Rodríguez

    Escritora y Critica de Teatro

    Especial para Calchaquimix

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