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Desmontaje de la fiesta teatral

En la hermosa ciudad de La Plata se cerraron las puertas a los teatreros y público que participaba fervientemente en los 32 espectáculos que componían la programación. Salta quedó muy bien representada esta vez, la adhesión del público fue notoria, elocuente y elogiosa sobre todo hacia el compromiso actoral que los dos jóvenes actores- María Pía Carballo y Mariano Madrazzo- entregaron en la función.


jpg_Fiesta_Teatro_La_Plata_-_Logo-2.jpgDiferentes comentarios- entre ellos los de Cecilia Hopkins, reconocida crítica de Página 12- destacaron como infortunios de la obra salteña la escasa novedad del relato escénico, su estructura lúdica más propia de un juego teatral o improvisación, y cierta monotonía y sobreenergía en la construcción de los personajes.

Se rescató – también lo hizo el jurado de NOA cuando eligió a “Un día en la vida de los únicos habitantes del universo”- el estilo y la poética desarrollada y sostenida por Jorge Renoldi a lo largo de su producción teatral.

La última vez que un grupo de Renoldi estuvo en una Fiesta Nacional fue en el 2000 cuando su trabajo “Pueblo Negro” participó de la elección y fue también presentado en la Nacional hecha justamente en Salta. En 2003 estuvo representando a Salta en la Fiesta Regional realizada en Catamarca- que por esa época todavía tenían el carácter competitivo que ahora han perdido con la nueva reglamentación del INT- con la obra “El cepillo de dientes”.

En esa oportunidad la obra quedó bastante mal parada en la región cediendo su lugar a “Divorciadas, evángelicas y vegetarianas” del Teatrico Suburbano. Posteriormente el GIT renoldiniano-Grupo de Investigación Teatral- se presentó en esta clase de fiestas selectivas pero sin resultar ganador.

De la región NOA Salta fue una de las provincias que corrió con cierta lealtad y congratulación del público colega y de la platea genuina ya que las obras de Jujuy y la de Catamarca sufrieron un importante rechazo de la gente platense y sobre todo de la platea teatrista.

Se calificó a la obra “Mamarracho” del grupo Egocentricus de tal y el trabajo no tuvo buena recepción entre la gente especialista y a pesar de las defensas esgrimidas por quienes conocemos el desempeño y la realidad de la producción teatral catamarqueña, este trabajo resultó en muchos aspectos el más débilmente construido de la producción grupal.

Las carencias en cuanto a la dramaturgia, la cercanía al lenguaje televisivo y el abordaje kitsch llevado al límite de la grosería en muchos casos perjudicaron sobremanera la presentación de esta delegación.

Mientras que la obra jujeña del grupo Pupila 0 con dramaturgia dirigida indirectamente por Rafael Spregelburd en razón de su tutoría que Jimena Sibila Soza obtuvo hace dos años, actriz quien asumió a su vez la dirección y el reemplazo actoral de una de las amigas protagónicas, padeció casi la misma suerte en los comentarios post presentación.

Desafortunadamente no pude estar presente en el desmontaje del trabajo, que sería llevado a cabo por el propio Spregeburd- uno de los ex considerados nuevos dramaturgos. El trabajo de este autor y director fue notable en la mayoría de sus producciones, hace poco tiempo estuvo en Salta presentando su reconocida obra “Acassuso”, causando una exultante impresión con su forma de abordar la temática del mundo educativo-de su desintegración y degradación implacable- desde el humor, la ironía y la parodia.

Como dije, “El estado de la neutra” no alcanzó a interesar al público platense por la impermeabilidad y aparente oquedad de la puesta que además presenta un abordaje del tiempo y del relato escénico que superó el contrato con los espectadores.

La 25° Fiesta dejó si recuerdos impresionantes: Carnes Tolendas (foto arriba), retrato de un travesti (Córdoba), Beatriz (Bs As), Patagonia y olvido (Santa fe), Amor a tiros (CABA) fueron algunas de las joyas escénicas que emergieron por su calidad en el resto del país.

En una nota anterior expresé cuáles fueron los espacios pendientes de este evento, del cual siempre se enfatiza en su genuino carácter federal como una de sus riquezas inagotables y quizá la única justificación que sostuvo estas fiestas a lo largo de veinticinco años, traspasando y provocando la sanción de la Ley 24.800 Ley Nacional de Teatro.

Una de las problemáticas que más se visibilizó, sobre todo en los responsables de estos espacios fue el panorama desértico que tuvieron en general las charlas sobre producción, historia, dramaturgias del teatro nacional y los desmontajes críticos. Es una tarea pendiente para la organización revisar la operatividad y la justificación de esta clase de espacios que son vaciados por los mismos teatristas y sostenidos por muy pocos.

El presupuesto de esta fiesta nacional rondó o superó el millón de pesos- según datos del representante tucumano José Ramallo. Habría que revisar si este gasto es verdaderamente aprovechado por los destinatarios que el Consejo de Dirección imagina y los dirigentes de las políticas teatrales sostienen con su accionar. Y cómo provocar las inquietudes por formarse e interactuar con pares y críticos sin herir sensibilidades, sin causar polémicas huecas y sin contrastar jerárquicamente.

Un espacio que no puede dejarse pasar sin resignificarlo fue el de los reconocimientos y homenajes. El lugar lateral que tuvo en esta fiesta perjudicó la asistencia de público. Este evento se llevó a cabo muy cerca de la medianoche, se buscó legítimamente agradecer a los primeros luchadores, militantes del teatro que provocaron con su esfuerzo y tenacidad la sanción de la ley que creó a su vez el fondo nutriente del instituto nacional del teatro. Fueron reconocidos con sincero agrado las figuras de los primeros integrantes del Consejo de Dirección del INT, los siguientes y sus pro-hombres. Entre ellos hubo un momento apreciable para nuestra Claudia Bonini, fallecida el año pasado.

Su solo nombre evocó su relevancia en el crecimiento del campo teatral de Salta sobre todo pero se destacó el respeto que despertaba en sus pares, su compromiso político- ideológico, y su resistencia en los momentos críticos del recorrido hasta la sanción de la ley y su posterior organización de las estructuras y políticas teatrales de la región y del país. Su palabra tenía verdadera significatividad y era en muchos casos un timón en medio de la tormenta.

Lástima que este homenaje se hizo difuso entre el de otros hacedores de tamaña relevancia, como los de Alejandra Boero, Inda Ledesma, Luis Andrada que hizo uso prolongado de la palabra y los de los dirigentes pasados y presentes en el Consejo de Dirección del INT. El vacío de la sala del Coliseo Podestá fue tal que cuando los dirigentes llegados de todos los rincones del país subieron al escenario para la foto protocolar quedamos unos pocos desempeñando el rol de público adherente.

A horas dos y media de la madrugada el Coliseo Podestá cerró sus puertas habiendo conocido a prácticamente todos los hacedores del teatro independiente, encabezados como aquella vez por el actor Lito Cruz. Se celebraba en la ocasión también la sanción de la Ley Provincial del Teatro Independiente de la Provincia de Bs As, que con fondos de las loterías y juegos de azar agrega presupuesto y fondos a los teatreros bonaerenses.

Una de las perlas de este festival fue, para mí, el haber asistido a la puesta del director Norberto Barruti del clásico discepoliano “Babilonia”. El trabajo no estaba programado entre las obras de la fiesta pero quienes asistimos por invitación de la Universidad de La Plata gozamos de una experiencia absolutamente singular: un viaje en el tiempo que nos depositó en el espacio de la Biblioteca de la UNLP “Alberto Mediza”- verdadero museo y resguardo de la historia teatral del país. “Babilonia” nos trasladó también al tiempo de los inmigrantes y luchas descarnadas de clases, la oligarquía y la nueva burguesía naciente del país. La puesta no tuvo puntos flacos, el abordaje magistral y la estética grotesca absolutamente representada.

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