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Dalmaroni según Daniel Torrejón

Obra “Cuando te mueras del todo”, una nueva apuesta de Daniel Torrejón por la comedia esta vez reconociendo la autoría de Daniel Dalmaroni.


El autor, nacido en La Plata 1961, ha sido nuevamente publicado hace poco(2006-Ed. Corregidor) Seis de sus mejores trabajos-Maté a un tipo, Una tragedia argentina, Burkina Faso, Cuando te mueras del todo, New York y La vida de los demás- se encuentran en el libro” El drama de la verdad atragantada”

Dalmaroni ha sido uno de los autores de teatro más elegido en los últimos años(sin ir más lejos hace poco veíamos “Una tragedia argentina” hecha por Renoldi) por sus humoradas negras y por la crueldad con que plantea los conflictos. Dalmaroni tematiza la familia, las verdades que ninguna familia bien puesta quiere asumir. Eso sucede en “Una tragedia argentina” y sucede otra vez en “cuando te mueras del todo”.

Leer el texto y ver la obra me situó en las tantas comedias hollywoodenses que trabajan el tema del muerto que no termina de irse, el espíritu con asuntos pendientes que le impiden el celestial vuelo, como la famosa “Gost, la sombra del amor””Como si fuera cierto”. Y otras de clase b. Si pensamos en la familia que se muestra como no recordar tantos clásicos familiares del cine que hasta hace unos años nos vendían la imagen de la familia incorruptible, unida y legitimada por las instituciones correspondientes para llevar con orgullo el apellido. Esta obra no nos conecta con esas familias farsantes.

Más bien establece sintonía con “La celebración” “Un funeral de muerte” Y también “Muerte en un funeral”. No hay nadie bueno en esta familia. Sólo hay familia.

Una riqueza del texto es que esconde siempre la causa por la cual matan a Susana. El móvil del crimen es lo que menos importa en esta historia. La recorrida por este marido, su amante, sus padres y encima el psicólogo que se debate entre el espiritismo y la ciencia médica, hacen inútil la búsqueda de una razón verosímil.

El trabajo utiliza la muerte de Susana para echar a andar una máquina de estupores, la verdades se van cayendo solas, se pisan unas a otras por salir a flote, los personajes pasan gran parte del trabajo excusándose y justificándose ahogados por tanta mugre naturalmente llevada. El psicológo, quien socialmente podría acudir para sobrellevar el peso de tantas culpabilidadesy traumas, termina siendo otro farsante hasta consigo mismo.

Daniel Torrejón promovió este trabajo por su importante escenografía a cargo de Raúl Costaguta, por su destacado elenco y por la temática cómica que aborda. Y sí. La escenografía es importante.

Del reconocido elenco destaco el trabajo de Carlos Delgado y Mary Gervino, quienes ponen de sí el profesionalismo acotado que la obra permite. La clave negra de la comedia se difumina en la propuesta de Torrejón y se acerca más a un policial clasicoide, se pasa el texto sin enfatizar o problematizarse en la hondura de lo que se dice, la monotonía domina los parlamentos de las dos actrices haciendo que los enunciados pierdan su efectividad, provocando mesetas actorales muy notables.

Por otra parte la dinámica de la puesta se ve siempre afectada, llevada con ritmo trabado hasta el final. Excepto en las intervenciones del actor Gerchinhoren que da en la tecla con el registro actoral y brinda el aire necesario para llegar a la escena final.

El uso de postizos- ella engordada con pijama de mal gusto mientras se habla en la obra de su proverbial coquetería y él usando un elemento bucal que lo afea emparentándolo en un matiz con el grotesco- permite la lectura del rumbo estético y ético de la obra: la comedia negra quedó medio gris, la fealdad mentida en escena no me sitúa necesariamente en lo grotesco, la escenografía realista al cien por cien desenmarca una obra que pide la desrealización y cierta absurdidad que se ha ocultado en la versión de Torrejón.

Ahora pienso, hay toda una representación, una imagen de lo que es el público y del producto que le gusta en las palabras de Torrejón. No sé si yo voy a ver una obra por su escenografía importante nada más. Pero la realidad indica que hay un público que se corresponde con la representación de público que Torrejón plantea.

Y que no es el que siempre va al Teatro del Huerto a ver el teatro comercial de Bs As. Es una platea que paga los treinta pesos de la entrada- al doble de lo que el teatro independiente se valúa- y que acude a ver esta comedia suavizada y fuera de eje, con escenografía importante, para su noche de sábado y se retira bien, conforme. Y eso es un dato que aporta a la formación de público nuevo. “Cuando te mueras del todo” no es la continuación estética de “Monjas con humor” ni reventará taquillas como aquella. Pero ha encontrado un gusto, una decisión del público de teatro y trabaja para eso con la profesionalidad que puede.

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