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Clones del arte

El principio fundamental del arte es la creatividad. Entonces: ¿La imitación es un arte?. ¿Los imitadores son artistas? Hoy abundan los grupos que practican la mimesis, el mimetismo, el plagio o el cover.


Existen dos posiciones bien diferentes cuanto alguien interpreta un tema “ajeno”. Una es la de tratar de imitar a la perfección el original. La otra otorgarle un valor agregado o un toque distinto. Imitar al grupo original en todos los detalles es simplemente demostrar una habilidad personal para copiar y no más que eso. Pero dudo mucho que sea un arte. Lo que si estoy seguro que es un excelente negocio.

Sus cultores se defienden diciendo: “Lo nuestro es un homenaje, no una imitación…”. Los tributos llegan a Salta al teatro o los locales de la Balcarce. Al principio eran grupos que ofrecían sus primeras experiencias como fogueo. Todo bien, hasta que el fenómeno fue creciendo y conviertiendose en un medio de vida por la necesidad del mercado de la nostalgia.

El tributo que antes se realizaba como un juego para pocos, pasó de repente a ser una profesión de éxito en público. Así de un pub pasó a un gran estadio o teatro convirtiendose en un mega-recital. De alguna forma el artista elegido fue calcado a imagen con cierta calidad en su semejanza interpretativa, para terminar en un engañoso juego vacío de toda creatividad.

¡Cuales son las causas del boom de las bandas tributo? Es obvio: la nostalgia por la movida creativa de los 80, la crisis económica, el empobrecimiento musical y creativo de las últimas generaciones.

Uno de los fenómenos es ABBA o Joaquín Sabina con un extenso prontuario de imitadores en Buenos Aires. Negocio y engaño, clones jugando con la memoria de la gente. No es otra cosa.

Tributo a lo inasible, clones del arte

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