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Argentino gana el premio “Juan Rulfo” de cuento

Mariano Pereyra Esteban, un joven argentino que acaba de ganar el premio Juan Rulfo en la categoría cuento entre cinco mil participantes de habla hispana de todo el mundo, es un autor inédito, ya que en los últimos años ha recibido distintas notas de rechazo de parte de las editoriales argentinas a sus cinco novelas y más de cien cuentos.

Pereyra, de 32 años y padre de dos hijos, comentó en diálogo con Télam que la obtención de la preciada distinción, dotada con 5.000 euros, no le ha cambiado la vida y que mantiene su costumbre de aprovechar el poco tiempo disponible que le deja el trabajo y la familia para seguir escribiendo, más allá del destino que vaya a tener su trabajo.

“Si el escritor piensa todo el tiempo si va a publicar o no, no escribe nunca, y uno escribe porque tiene una necesidad”, resumió este empleado del ministerio de Educación de la Nación que debió apelar a aportes de fundaciones y ahorros familiares para poder recibir la distinción en París en diciembre pasado.

Pereyra se trajo de la capital francesa un premio simbólico y las promesas de que en breve recuperará buena parte del dinero que le insumió ese viaje y recibirá vía transferencia bancaria los 5.000 euros que premiaron su cuento “El metro llano”.

El texto, en el que flota un aire de realismo mágico, refiere en forma de crónica periodística las alternativas de una extraña carrera de un metro de largo, que ganará aquel competidor que llegue último a la meta sin dejar jamás de hacer un movimiento, por mínimo que fuera.

El premio Juan Rulfo es organizado por la cadena Radio Francia Internacional, el Instituto Cervantes, el Instituto de México en París, la Casa de América latina, el Colegio de España y el periódico Le Monde Diplomatique, y en ediciones anteriores también fueron premiados los argentinos Lidia Barugel (2008, novela corta) y Hernán Casciari (1998, relato).

Finalmente, acerca de la ardua tarea que significa intentar publicar sus trabajos, Pereyra se mostró escéptico y comentó hasta con algo de ironía que atesora las distintas notas de las editoriales que rechazaron sus novelas y cuentos.

“El poco tiempo que tengo lo uso para seguir escribiendo. Y no es una cuestión de `escribir para mí`, todo lo contrario, yo creo que el que escribe lo hace para los demás, que quiere ser leído. Pero si me dedicara a recorrer editoriales para publicar, no podría seguir escribiendo”, sintetizó.

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