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Archivo, memoria y fotográfia

Antaño, el Norte era uno solo, su territorio abarcaba Tucumán, Salta, Santiago del Estero, Jujuy, Catamarca y Tarija y su centro administrativo era Salta; en este marco se encuadra la exposición fotográfica itinerante del Consejo Regional Norte Cultura, “Memorias del Norte 1880/1950”, que se inaugurará el martes 28 de junio a las 20, en el Museo Casa “Arias Rengel” (La Florida 20).


La muestra recoge fragmentos de documentos en imágenes, situándolos en su contexto histórico, rodeándolos de objetos y de los recursos técnicos que los produjeron: daguerrotipos, cámaras antiguas, placas de vidrio, negativos y materiales de revelado.
Este esfuerzo del Consejo Regional Norte Cultura equivale al que, hace un siglo, hicieron historiadores del Norte, que rescataron papeles de tres siglos de historia. La exposición permanecerá abierta hasta el miércoles 27 de julio y podrá visitarse de lunes a sábado, de 9 a 19.

Aquel Norte de la Intendencia de Salta (1783-1814) no fue una construcción artificial: se asentó sobre las vértebras de macizos andinos, se irrigó con sangre de pueblos originarios, de españoles y criollos y se dinamizó con desplazamientos humanos e intercambios comerciales. Las semejanzas del suelo y del paisaje no borraron la extraordinaria diversidad ni los ricos matices. A esas afinidades y contrastes, el tiempo se encargó de añadir una historia común. De esa historia dan cuenta no sólo documentos oficiales sino también leyendas, tradiciones orales, creencias religiosas, fiestas, comidas y nuestro cancionero.

Pasaron años hasta que, en épocas recientes, se comenzó a admitir que la fotografía reunía todos los títulos que un investigador exige a un documento. Los primeros documentos fotográficos del Noroeste datan de la segunda mitad del Siglo XIX. Primero, retratos en daguerrotipos, luego retratos fotográficos realizados en estudios por fotógrafos trashumantes.

En las primeras décadas del Siglo XX, la fotografía escapó de los marcos del retrato personal y familiar. Salió a la calle. Primero, se documentaron edificios o paisajes de alrededores. En ambos casos se trataba de fotos sin personas y sin movimientos en las ciudades.

El documento fotográfico no desplaza a otros: los complementa, les da más nitidez, mayor precisión y fidelidad. ¿Cómo era aquella antigua casa? La respuesta no queda ya librada a imprecisiones de la memoria personal. Aunque parcial, el testimonio fotográfico parece inapelable.

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