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Antropología en Salta: mostrar la diversidad y estudiar al poder

Antropologia.jpgUno de los aspectos más develadores del libro publicado por la Universidad Nacional de Salta con los resultados de las Primeras Jornadas de Antropología realizadas en esta ciudad en 2003 es la heterogeneidad de opiniones y las tensiones emergentes entre actores que, desde la academia, se tiende a a reducir y simplificar, como si sus voces fueran sólo una.

Dos líneas de trabajo se sugieren para los estudiosos de la Antropología de la Unsa: la conceptualización del poder y su ejercicio en las comunidades contemporáneas y pretéritas y el conocimiento profundo de los grupos poderosos, sus estructuras, sus representaciones y sus prácticas. «Los nombramos, los denostamos, los denunciamos pero escasamente los estudiamos; si lo hacemos, ello podría ayudarnos a iluminar el lado oscuro de la luna», propone María Angel Aguilar.


Autoridades de la Universidad Nacional de Salta y de la Escuela de Antropología de la Facultad de Humanidades presentaron la publicación del libro resultado de las Primeras Jornadas de Antropología realizadas en nuestra ciudad en diciembre de 2003. En el encuentro realizado en el Salón José Luis Cabezas del ex rectorado de la universidad, hablaron la Magister en Sociología María Angela Aguilar y la Vicedecana de la Facultad de Humanidades, entre otras autoridades.

Dijo Aguilar: «la concreción de esta publicación indica que fue posible cumplir con uno de los objetivos que nos habíamos propuesto, tanto la Escuela de Antropología como la Comisión Organizadora de estas Primeras Jornadas. Sabemos que no es un logro menor en contextos y condiciones de trabajo y producción como los que nos toca vivir, con escasez de recursos económicos y sin estructuras montadas de edición, publicación y distribución que faciliten la tarea. El ejemplar que podemos tener en nuestras manos es gracias al esfuerzo conjunto de una suma de personas que fueron aportando los diferentes eslabones necesarios para alcanzar su producción. Sin embargo, de entre ellas, hay tres que merecen una mención especial, Fernando Pequeño, Mabel Mastrolinardo y Daniel Ontivero, sin cuyo tesón y constancia esta publicación no se hubiera concretado…
La preocupación compartida por docentes y estudiantes de la carrera fue la de generar instancias de encuentro para el debate académico, las experiencias de investigación, la difusión de trabajos realizados con y por los estudiantes en los espacios áulicos de las diferentes asignaturas que nos permitiera conocer y discutir lo que cada grupo hace y produce, avanzando en dirección a superar la sensación, que con frecuencia nos acompaña, de estar trabajando en compartimentos estancos, con un discurso integrador pero con prácticas fragmentadas… Y recuperando la preocupación detectada entre estudiantes y graduados, consideramos importante generar un ámbito de discusión sobre ética profesional y compromiso del antropólogo… Las actividades de extensión al medio que implican un compromiso con la/as comunidad/es con las cuales y sobre las cuales trabajamos, estuvieron presentes a través de algunos trabajos en formato de posters y, particularmente en la mesa panel en la que participaron diferentes actores sociales vinculados a los conflictos territoriales y laborales en el Ingenio Azucarero San Martín del Tabacal. Uno de los aspectos más develadores fue la heterogeneidad de opiniones y las tensiones emergentes entre actores que, desde la academia, tendemos a reducir y simplificar, como si sus voces fueran sólo una».

En relación a las futuras direcciones de trabajo que se proponen desde la carrera de antropología de la universidad, Aguilar dijo: «Considero que los indicios detectados de intereses y preocupaciones comunes podrían guiar nuestros futuros encuentros, me parece, que en dos direcciones. La primera, incorporando una discusión más sistemática sobre conceptualizaciones teóricas del poder y dispositivos de su ejercicio tanto en sociedades y comunidades contemporáneas y sus relaciones interétnicas como en aquellas pretéritas que es posible analizar a través de los registros que ofrece el trabajo de los arqueólogos. La segunda, creo conveniente incorporarla por una razón contraria, su reducida presencia en los debates y presentaciones. Es una invitación a poner énfasis en estudios que avancen sobre los grupos poderosos, análisis de los espacios de construcción de poder, de los grupos que diferencialmente lo ejercen a su favor, de sus representaciones y sus prácticas. Los nombramos, los denostamos, los denunciamos pero escasamente los estudiamos. Su incorporación podría ayudarnos a iluminar el lado oscuro de la luna».

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