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A los 88 años murió Ariel Ramírez

Ariel Ramírez, uno de los principales exponentes del folclore, murió la noche del jueves 18 de febrero, a los 88 años, por un cuadro de neumonía agravado por un problema renal, informaron fuentes allegadas al artista. Sus restos son velados este viernes 19 en el Congreso, a partir de las 11.


Sus restos son velados este viernes en el Congreso de la Nación según se informo desde la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (Sadaic) que Ramírez presidió muchos años.

La inhumación será el sábado en el panteón del Sadaic en el cementerio de la Chacarita. Está previsto que el cortejo fúnebre haga un alto ante la sede de esa entidad, en Lavalle al 1500, como homenaje a uno de sus mayores propulsores.

El músico estaba internado desde hacía diez días en una clínica privada de la localidad bonaerense de Monte Grande, en el sur del conurbano, donde se lo trataba además de problemas neurológicos, según reveló en su momento su hijo Facundo Ramírez.

El autor de la música de «Misa Criolla», «Mujeres Argentinas», «Alfonsina y el mar», «La Tristecita», «Navidad Nuestra» y «La Hermanita Perdida», por citar sólo algunos títulos, se encuentra internado hace diez días por un cuadro de neumonía y posteriormente su estado clínico se agravó por un problema renal.

Allegados al autor que en octubre de 2002 estuvo por última vez en San Juan -para actuar con el Coro Universitario de la UNSJ y Claudia Pirán en el Teatro Sarmiento- e inmortalizó a la provincia en su zamba Volveré siempre a San Juan -con letra de Armando Tejada Gómez en 1967-, confirmaron la mala noticia aunque respetaron la decisión familiar de no revelar mayores detalles.

El compositor padece desde hace años una enfermedad por la que prácticamente perdió la memoria y no pudo continuar su obra. Ramires es el cuarto entre los 6 hijos de Rosa Servetti y Zenón Ramírez. Nació en Santa Fe, donde estudió piano y obtuvo su título de maestro. Luego se radicó en Córdoba. Allí, conoció a Atahualpa Yupanqui, quien lo impulsó a recorrer el noroeste.

Hacia 1943, se inició como intérprete y 3 años después, la RCA Víctor imprimió sus primeras placas con La tristecita, Purmamarca y Malambo: «lo más puro de mi creación», según observó el propio Ramírez.

Don Ariel perfeccionó su estilo en el Conservatorio Nacional, donde durante un año, recibió lecciones de técnica pianística y composición.

Así, en 1950, le llegó su primer viaje a Europa. Radicado en Roma, a lo largo de 4 años, se presentó en las Universidades de Barcelona, Santander, Roma, Cambridge, Utrecht y Amsterdam; y actuó en la Sala Brahms y la Academia de Música de Viena, la Musikhalle de Hamburgo, el Withmore Hall, la BBC de Londres y Radio Vaticano donde fue recibido por el Papa Pío XII.

Al volver del viejo continente, se estableció en Lima (Perú) en 1954 y un año más tarde regresó a Argentina para organizar la Compañía de Folklore Ariel Ramírez.

En su búsqueda de nuevas sonoridades, integró elencos con notables artistas, como Eduardo Falú, Jaime Torres, Lolita Torres y Mercedes Sosa; e incursionó en la cinematografía, con bandas sonoras para los directores Leopoldo Torre Nilsson, Fernando Ayala y Héctor Olivera.

Pero es 1964 el año que marca un hito en su trayectoria. Esa Navidad, estrena Misa Criolla, obra que abre uno de los períodos más brillantes de su carrera y con la que llegó hasta Japón.

Paralelamente, como dirigente de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores, ocupó cargos nacionales e internacionales; en 1988 tuvo el honor de ser el primer latinoamericano en presidir la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores.

Sin embargo son sus canciones, objeto de múltiples grabaciones, las que han dado la vuelta al mundo en inglés, italiano, francés, hebreo y árabe.

Adhesiones del mundo de la musica

La cantante Patricia Sosa lamentó la muerte del «maestro» Ariel Ramírez, a quien consideró «el más grande compositor del folclore argentino».

«Desde muy chica cantaba sus composiciones y luego tuve el orgullo de ser parte de espectáculos con él como `Mujeres argentinas`, grabaciones, y es por eso que siento mucho dolor por su partida», dijo la artista en diálogo con Télam.

En ese sentido, sostuvo que «Ariel era un señor, un caballero, más allá de su calidad como músico, y nos deja mucha música para recordarlo y que permanezca vivo en el corazón de la gente».

«Recuerdo sus palabras de aliento, de comprensión en las giras y mi responsabilidad cuando decidió convocarme para hacer esa maravillosa obra «Mujeres argentinas» que había grabado la querida `Negra» Mercedes Sosa, por lo tanto sólo puedo tener recuerdos hermosos del `maestro` a quien hoy lloramos», sostuvo la ex integrante de la agrupación rockera La Torre.

Por su parte, el pianista, actor y compositor Facundo Ramírez pidió recordar a su padre «por sus canciones, sus obras y su hombría de bien», ya que -dijo- así lo hubiese querido él.

«Uno nunca se resigna a perder un ser querido pero íbamos viendo que papá se iba apagando. Por ahí ahora las palabras están de más y los sentimientos van a lo más íntimo, pero creo que él dio todo por la música folclórica argentina y así pienso que hubiese querido que se lo recuerde», sostuvo.

Por eso, añadió el hijo de Ariel Ramírez, «debemos recordar a papá por sus canciones, sus obras y su hombría de bien».

«Desde mi humilde lugar siempre he seguido sus pasos, su carrera de cerca y tuve el privilegio de haber compartido escenarios del país y del mundo, esos son los recuerdos que deben quedar en mi cabeza y las vivencias que nos dejó como padre», manifestó.

En tanto, el cantautor y músico César Isella señaló que con su desaparición física «se fue un gran músico y mejor persona».

«Es un día triste para la música argentina porque Ariel fue un caballero con todas las letras y nos deja grandes composiciones para el cancionero popular que se mantienen vivas con el paso del tiempo», agregó el artista.

«Tuve el honor de compartir escenarios, grabaciones y también el consejo directivo de Sadaic, pero más que un trato de colegas, teníamos una amistad que se fue gestando a través de los años», dijo el autor de piezas clave del cancionero popular como «Canción con todos» o «Padre del carnaval».

«Pensar en la `Misa Criolla` -continuó- es hablar de una obra que nos representó y representa por el mundo entero, pero también la `Cantata sudamericana` o las `Mujeres argentinas` son hitos en la cultura popular, como así también piezas como `Santafesino de veras` o `Alfonsina y el mar`, canciones que ya son del pueblo».

«En unos meses nomás se nos fueron Mercedes (Sosa), Félix Luna y ahora el maestro, por esa paradoja del destino, todos protagonistas de la `Misa…», dijo Isella poco antes de partir a Chile para participar junto al conjunto salteño Canto 4 del Festival de Viña del Mar con una canción inédita de su autoría.

Finalmente, concluyó que «lo mejor que podemos hacer es recordarlo (a Ariel Ramírez) difundiendo su música».

El pianista y compositor santiagueño Marcelo Perea también brindó su concepto sobre el deceso del «maestro» Ramírez al expresar que «se nos fue un excelente compositor, de los mejores y un muy buen instrumentista, aspecto que no se suele valorar mucho de él».

«Desde el momento que apareció con su trío (Jaime Torres y Domingo Cura), marcó una época y una calidad de sonido. Su buen gusto también influyó en muchos pianistas de folclore y sus partituras bien escritas para piano», reflexionó el músico que editó su disco «Salí».

«Mi viejo -acotó- siempre venía de Buenos Aires con un disco de Ariel y su sonido formó parte de mi infancia. Tuve el gusto de conocerlo y de tocar en sus cumpleaños, hace algunos años atrás, además de que tuvo el hermoso gesto de ir a escucharme, un verdadero maestro».

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