Pablo Alejandro Sulic

Como ser Jackson sin sucumbir en el intento

Sábado 12 de noviembre de 2016  

Aquellos que se acercaron al Estadio Delmi para sentir cuan cerca se podría estar en Salta en un recital en vivo de M. Jackson, seguramente no salieron defraudados.

Poco a poco, Sergio Cortes se fue mimetizando en la piel del divo americano, y tomando el mando del show, convirtiéndose en el principal activo de la banda.

Con una voz en estado de gracia, que permite cerrando los ojos escuchar a Jackson (lo cierto es que la voz del Michael Jackson real no era su fuerte) clava los temas y emociona añadiéndole a esto toda la batería de movimientos espasmódicos y teatrales que lo hicieron tan famoso.

Todos y cada uno de los pasos de baile estuvieron presentes, movimientos, giros y tics que lo caracterizaron en sus temas, sumado a esto a una personalidad (la del propio Cortes) que resulta seductora, aglutinando todas las miradas del estadio.

Así se sucedieron todos los grandes éxitos, los más conocidos y los menos, los lentos y los bailables, con un grupo coreográfico, que lo acompañó en todo el show aunque en algunos momentos aparecieron algo fuera de lugar y con poses forzadas o demasiado toscas u ordinarias, en especial el equipo femenino, que no añadía sino que le restaba credibilidad a lo que realizaba Cortes.

Así en el show se repasaron todos los momentos cumbres de la súper estrella, dejando a más de un espectador boquiabierto con interpretaciones especialmente sentidas, potenciadas por un correctísimo soporte de una banda que conoce perfectamente cada acorde de esos temas.

Interesante la escenografía (muy bien incluido el juego de explosiones y papelitos para la última etapa), luces y videos que acompañaron y el sonido, aunque en algunos temas, para mi gusto hubo acoples y saturaciones que ensuciaron la música.

Con un Show extenuante que rozo las dos horas y dejó una excelente impresión en cuanto al logro de duplicar a un músico que esta tan grabado en la retina de buena parte de sus fans Cortes se prodigó por entero y nos hizo creer que estábamos casi, casi y por un instante frente al Michael Jackson real.

  • Magister Pablo Alejandro Sulic
    pablo.sulic@gmail.com
  • Foto: Laura Dip